Televisa y el PRI desde los años cincuentas fueron los principales obstáculos para que México pudiera desarrollarse democráticamente y, por ende, haber alcanzado el desarrollo social equitativo y justo.
Telesistema Mexicano fue fundado al integrarse los canales 2, 4 y 5 -en 1955-, y, posteriormente con la fusión con la Televisión Independiente de México, en 1973, se convirtió en Televisa.
Televisa y su par TV Azteca han entrado en proceso de decadencia, como todos los consorcios de comunicación en el mundo, pues su credibilidad está naufragando con la crisis financiera que apenas comienza, por el agotamiento del modelo crisis-endeudamiento-crisis provocada por el capital financiero.
En México televisa se empezó a hundir cuando los ciudadanos salieron del mundo compartamentalizado en que nos tenían sumidos los medios de comunicación con sus mentiras y desinformación que vomitaban literalmente sobre la gente. Facebook, Twitter e instagram, entre otras, redes sociales destrozaron la credibilidad de TV Azteca, Televisa y todos los medios financiados por los grandes consorcios capitalistas.
El turno es del PRI. ¿Por qué es importante desmantelar al PRI? ¿Por qué se le va a cancelar el registro al PRI?
Porque el PRI habría tejido una red de complicidades entre sindicatos, asociaciones políticas, gobiernos municipales, estatales y federal que sustraían recursos “legalmente” del Estado para financiar sus campañas políticas y mantenerse en el poder. Todo un círculo vicioso que parecía no tener fin, pues la red de complicidades era impresionante, pues ésta abarcó a todo el espectro de los partido políticos y terminó por consolidar una perfecta asociación delictiva con el PAN, en forma muy sólida.
Mientras el PRI estaba orgánicamente asociado con los sindicatos y asociaciones políticas y ejercía un control impecable, el PAN cubría el flanco empresarial; el pan ideológicamente hacía creer que la libre empresa y una sociedad de ciudadanos libres era el futuro más viable, pero, en la realidad se apoyaba en el sistema corporativo sindical y, por el otro lado, las cámaras nacionales de comercio y el Consejo Coordinador Empresarial trabajaban para crear fideicomisos, fondos especiales y políticas fiscales que les permitían a los empresarios grandes y medianos: evadir impuestos, realizar fraudes fiscales y obtener quita de impuestos, entre otras dadivas. El PAN cerraba la pinza y parecía que los grandes culpables del desastre eran los ciudadanos por flojos y corruptos; sin embargo, todo les empezó a fallar y el sistema está en proceso de derrumbe.
Con la detención de Emilio Lozoya Austin y César Duarte Jaquez se inicia legal y políticamente la caída del PRI como organización política. Parece irreal, pero tendremos el privilegio de ver su desaparición legal y fáctica de la escena pública nacional.
Para que se pueda llegar a esta condición, con mayor velocidad y sin violencia, también es necesario que la sociedad siga empujando fuerte –políticamente hablando- para que el Instituto Nacional Electoral asuma posturas de Estado y deje ser un apéndice de las corruptelas del PRIAN.
En forma eufemística, el PRIAN, le llama contra pesos, a los órganos de la sociedad civil, que en realidad son aparatos que justifican la corrupción porque se asumen como lo que son: empleados del PRIAN.
Por eso el trabajo de la Cámara de Diputados federal, es clave, en la sustitución de los consejeros que próximamente terminan sus periodos legales de ejercicio frente al Consejo del INE y donde John M. Ackerman está haciendo un trabajo impecable, de allí, que la oposición reaccione insultándolo y denostándole. Pues el INE tendrá, en un futuro inmediato, un trabajo deliberativo y, no por consigna, como ahora lo hace con Lorenzo Córdova en la Presidencia del Consejo.
El Sistema Nacional Anticorrupción que teóricamente pretendía establecer una coordinación entre las diferentes instancias y niveles de gobierno procurando establecer leyes que hicieran más transparente la administración pública inició con un autogol clave: promovió que se legislara en el sentido de que la corrupción no fuera un delito grave, nada más para empezar. Y todos los organismos contra la corrupción y de transparencia terminaron por convertirse en tapaderas de la corrupción institucionalizada, es decir, institucionalizaron la corrupción y la volvieron un asunto sistémico.
Ahí tenemos, por ejemplo, el Instituto Nacional de Acceso a la Información y Protección de Datos (INAI) y sus réplicas locales que terminaron por ser refugio de académicos, más o menos prestigiados, que su función era guardar la información clave para quitarle su valor vinculante.
De la Secretaría de la Función Pública, es ilustrativo el caso de la Casa Blanca, donde Virgilio Andrade se dedicó a justificar en lugar de castigar a los corruptos (Peña y su esposa la Gaviota).
Las detenciones de César Duarte Jaquez y Emilio Lozoya Austin forman una diana precisa para ubicar el disparo perfecto en la línea de flotación del PRI.
Duarte Jaquez representa eje de las abscisas o línea horizontal y se le asigna la letra X (equis), pues su trabajo involucra en forma horizontal la trama de rateros priistas que sustraían dinero del erario para llevarlo al PRI, y así, financiar sus escandalosas campañas donde había dinero a rabiar para los chayoteros, publicistas, empresarios de las comunicaciones y asesores políticos. Todo un negocio jugoso. La trama de Duarte, involucra a los gobernadores ladrones como: Ignacio Peralta Sánchez de Colima, que desvió poco más de 15 millones; César Duarte, 246 millones; Jorge Herrera Caldera de Durango, 230 millones; Claudia Pavlovich de Sonora, 140 millones; Cámara de Diputados de Morelos, 16 millones, entre otros gobernadores e instituciones públicas del orden estatal.
Lozoya representa el eje de las ordenadas o línea vertical y se le asigna la letra Y (ye), pues su operación involucra en forma vertical desde la Dirección de Pemex hasta la cima de la pirámide. El robo de recursos de Pemex tuvo varios objetivos, entre otros, desmantelar la empresa para vender partes de ella y hacer parecer altamente ineficiente y, por otro lado, privatizar los recursos energéticos y de paso transferir recursos al PRI, específicamente a la campaña presidencial de éste partido en 2012; además, el reparto de los sobornos provenientes de la empresa Odebrecht de Brasil.
Al superponerse los dos ejes se da en el blanco: el PRI.
Con una peculiaridad muy significativa, esta estrategia, tanto el eje horizontal como el vertical se cruzan en el objetivo-PRI, pero también, en los altos niveles de la política Luis Videgaray Caso y el mismísimo presidente Enrique Peña Nieto.
Atemos cabos: la operación del SAT de acabar con el sistema de la facturación falsa y el empleo de empresas fantasmas le pega en el corazón a los grandes empresarios y a los empresarios cómplices de la urdimbre de corrupción que comanda el PAN; el rastreo de lavado de dinero, operado por la Unidad de Inteligencia Financiera, le pega a los sindicatos corporativos y a los funcionarios públicos (gobernadores) que utilizaban para financiar ilícitamente sus campañas (PRIAN).
Los días del PRI están contados. Mi generación debe estar orgullosa de que la vida nos dio la oportunidad de ver caer una trama de corrupción tan impresionante como la construida por el PRI.
El PAN entrará en escena, según mis pronósticos, a partir de agosto, cuando se entre en la fase pública del proceso que se le sigue a García Luna en Nueva York, pero esa es otra historia, que forma parte del mismo derrumbe que estamos por presenciar. El PAN también tendrá que irse, sólo que ellos por narcotráfico y traición a la patria.
El PRI no tiene permiso para robar y aquí en Colima no lo entienden.