Avanzada (10/02/2026).- Un tribunal de Hong Kong condenó este lunes al empresario y activista prodemocracia Jimmy Lai, de 78 años, a 20 años de prisión, en lo que se considera uno de los fallos más severos bajo la Ley de Seguridad Nacional impuesta en 2020. Lai, fundador del ahora desaparecido diario Apple Daily y crítico abierto del gobierno chino, fue declarado culpable en diciembre pasado de dos cargos de “conspiración para coludir con fuerzas extranjeras” y un cargo de “publicación de materiales sediciosos”, delitos que las autoridades consideran violaciones graves de la seguridad del territorio.
La sentencia, dictada por un panel de jueces en el Tribunal Superior de Hong Kong, consolida un proceso legal que se prolongó por más de tres años desde su arresto en 2020 y que ha sido visto por organismos internacionales como un símbolo del endurecimiento de las políticas de Beijing contra la disidencia y la prensa independiente en la región. Lai ya había pasado varios años en prisión preventiva y cumple actualmente una condena adicional por cargos distintos relacionados con fraude y participación en protestas no autorizadas.
La acusación se centró en el papel de Lai y de su medio Apple Daily en publicar editoriales y contenidos que, según la fiscalía, buscaban influir en gobiernos extranjeros para imponer sanciones contra China y las autoridades de Hong Kong. El tribunal sostuvo que estas acciones constituyeron una colusión que vulneró la seguridad nacional.
Organizaciones defensoras de derechos humanos y libertad de prensa han calificado la pena como excesiva y, dadas la edad y la salud de Lai, equiparable a una cadena perpetua de facto, advirtiendo que el fallo representa un golpe significativo a las libertades civiles en la región. Varios gobiernos extranjeros, incluidos Estados Unidos y Reino Unido, así como grupos como Reporteros Sin Fronteras y Human Rights Watch, han condenado la decisión y exigido la liberación del magnate.
Lai, ciudadano británico además de hongkonés, ha negado las acusaciones y su defensa ha señalado que apelará la sentencia, aunque las posibilidades de un cambio significativo dentro del actual marco legal parecen limitadas. El caso se ha convertido en un punto de tensión diplomática y en un símbolo de las crecientes restricciones a la prensa y a la oposición en Hong Kong.