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“No sé lo que pasa en Sinaloa”: la confesión de Rocha Moya

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Avanzada (05/02/2026).- En un estado que se desangra, el silencio es cómplice, pero la ignorancia confesada es una burla. Rubén Rocha Moya ha cruzado una línea peligrosa: la de la indolencia institucional. Mientras diez familias de mineros en Concordia cuentan los días en medio de la angustia y el vacío informativo tras el secuestro masivo del pasado 23 de enero, el mandatario estatal se da el lujo de responder con un encogimiento de hombros ante la opinión pública.

“No sé lo que pasa en Sinaloa”, soltó Rocha Moya al ser cuestionado sobre la detención del alcalde morenista en Jalisco. La frase, lejos de ser una simple evasiva, es el retrato de un gobierno que ha renunciado a su responsabilidad primaria: garantizar la seguridad. Si el gobernador no sabe lo que pasa en su estado, entonces Sinaloa está en manos de nadie, o peor aún, está en manos de quienes sí saben —y controlan— el territorio a base de plomo.

El secuestro de los 10 trabajadores de Vizsla Silver no es un “incidente” aislado. Es el resultado de un año de “cruda violencia” que ha paralizado sectores económicos enteros. Mientras la empresa suspende operaciones por falta de garantías y el sector minero nacional exige un Estado de Derecho que parece haber muerto en la entidad, Rocha Moya prefiere el discurso de la normalización.

Esta falta de empatía no es nueva. Ya antes ha calificado como “exageradas” las cifras de percepción de inseguridad del INEGI, a pesar de que el 88% de los sinaloenses viven con miedo. Para el gobernador, la tragedia es una herramienta política de sus detractores; para los ciudadanos, es la realidad que encuentran al salir de casa.

Un vacío de poder disfrazado de retórica. Gobernar no es asistir a conferencias para decir que “todo está tranquilo” mientras los militares patrullan calles que el Estado ya perdió. La respuesta de Rocha Moya ante el caso de Tequila, Jalisco, solo confirma una sospecha que crece en el ánimo social: hay un gobernador sentado en la silla, pero no hay un gobierno que ejerza autoridad.

Sinaloa no necesita un cronista de la violencia que se declare incompetente para entenderla. Necesita un líder que tenga el valor de reconocer la crisis y la capacidad de detenerla. Mientras Rocha Moya “no sepa”, los sinaloenses seguirán pagando el precio de su ignorancia con miedo, sangre y ausencia.

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