Armería, Colima, Avanzada (05/12/2025).- Cientos de salineros, ejidatarios y ambientalistas realizaron este jueves una peregrinación desde La Tortuga, en la carretera hacia la playa El Paraíso, hacia la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, en la cabecera municipal de Armería, para pedir a la Virgen la fuerza, el valor y la esperanza necesarias para defender la Laguna de Cuyutlán ante las amenazas ambientales que enfrenta.
En la caminata participaron integrantes de la Cooperativa de Salineros de Colima, trabajadores de las salineras El Progreso y El Ciruelo, así como ejidatarios de Cuyutlán, Independencia y Armería, además de que se sumaron activistas de la organización Defensores del Medio Ambiente y Recursos del Mañana (Demarem) A.C.
Al finalizar la peregrinación, los asistentes participaron en una misa donde la expresidenta municipal de Armería, Rosa Pérez Carrillo, dio lectura a un manifiesto elaborado y suscrito por las organizaciones salineras y ambientales.
El documento presenta a la Laguna de Cuyutlán como “un reflejo de la Creación de Dios, un santuario de la Madre de todos los colimenses”, y la describe como un capítulo vivo del Génesis que revela la bondad original de la naturaleza.
El texto recuerda que cada elemento del ecosistema —los manglares, juncos, aves migratorias, peces y hasta los insectos— constituye una nota en el “gran coro de la Creación”, y llama a los habitantes a reconocer en la laguna el “rostro de Cristo” reflejado en lo vulnerable.
El manifiesto advierte que permitir la contaminación o el deterioro del humedal es equivalente a romper el orden dispuesto por Dios y a profanar un santuario natural confiado a las comunidades locales: salineros, pescadores, agricultores, apicultores y habitantes de la región lagunar. “Estamos llamados a ser custodios de la Laguna de Cuyutlán, no sus destructores”, señala el documento.
Aunque se reconoce que la laguna ha sufrido, el mensaje llama a no perder la esperanza y recuerda la promesa profética: “Convertiré el desierto en estanque de agua, y la tierra seca en manantiales.” La lectura concluyó con un llamado a que la fe se traduzca en acciones concretas para preservar este ecosistema, considerado vital para la vida económica, cultural y ambiental de la zona.
Los participantes cerraron la jornada con una oración colectiva, renovando su compromiso de defender la laguna y mantener viva la tradición salinera que por generaciones ha dado identidad a las comunidades asentadas en sus márgenes.