Colima, México, Avanzada (01/12/2025).- El presidente de la Unión de Transportistas de Carga de Manzanillo (UTCM), Yax Tzel Nolasco Gómez, advirtió que la ampliación a seis carriles de la carretera Colima–Manzanillo avanza de manera “muy lenta y desproporcionada” desde hace tres años, generando afectaciones económicas, riesgos para los operadores y un impacto creciente en sectores como el turismo, el comercio y los servicios.
El dirigente señaló en entrevista con los medios de comunicación, indicó que pese a tratarse de un tramo menor a 80 kilómetros —desde La Salada hasta la entrada al puerto—, el progreso ha sido mínimo. “Llevan tres años y el avance es muy, muy, muy lento”, afirmó, al cuestionar la falta de coordinación entre el Gobierno del Estado, el Gobierno Federal y la empresa constructora encargada de los trabajos.
Nolasco Gómez consideró especialmente preocupante que el Gobierno del Estado haya iniciado nuevas intervenciones en un tramo donde existen siete curvas de alto riesgo, lo que aumenta la posibilidad de accidentes en una zona ya de por sí complicada para el transporte pesado.
El presidente de la UTCM explicó que la organización decidió no sumarse a paros o bloqueos carreteros, principalmente para evitar mayores riesgos a los operadores que, al quedar varados, se quedarían sin alimentos, sin acceso a servicios básicos y expuestos a robos como los ya registrados en Michoacán y Guanajuato. “No vamos a poner en riesgo a los operadores ni a las unidades”, enfatizó.
Añadió que la incertidumbre en la circulación afecta gravemente la entrega de mercancías. Al puerto ingresan diariamente alrededor de 3 mil vehículos, desde unidades comerciales y servicios hasta transporte de materias primas y productos perecederos. La interrupción en las rutas, dijo, impacta a toda la cadena económica y logística del país.
El dirigente también subrayó que la mala planeación ha generado un rezago innecesario. Según especialistas consultados por la UTCM, primero debieron atenderse los puentes del tramo y ejecutar obras completas por secciones, en lugar de abrir múltiples frentes. Esta situación, insistió, ha provocado afectaciones no solo al transporte, sino también al sector turístico, hotelero y restaurantero, los cuales “han levantado la mano” ante las pérdidas registradas.
Nolasco Gómez reveló que incluso se han reportado robos de maquinaria en el tramo, lo que refleja la falta de vigilancia y ha contribuido a más retrasos en la obra.
Sobre las expectativas para el cierre del año, reconoció que será difícil superar los 3.9 millones de TEUs movilizados en 2024 debido a los conflictos viales y logísticos que enfrenta el puerto de Manzanillo. “Espero al menos igualar las cifras del año pasado”, comentó.