Colima, México, Avanzada (11/10/2025).- Bajo la aparente calma de las calles, entre hoteles discretos y barrios donde la rutina se confunde con el anonimato, Colima se ha convertido en un escondite involuntario para depredadores sexuales que huyen de la justicia. En los últimos años, la Fiscalía General del Estado ha detenido a nueve personas vinculadas con delitos de abuso sexual infantil y pornografía, la mayoría provenientes de otros estados e incluso de otros países.
Los casos, documentados en comunicados oficiales entre 2020 y 2025, revelan un patrón inquietante: abusadores que llegan a Colima buscando pasar desapercibidos, y un sistema de coordinación internacional que apenas logra alcanzarlos cuando ya han echado raíces.
El más reciente ocurrió el 23 de septiembre de 2025, cuando la Fiscalía, en coordinación con el Buró Federal de Investigaciones (FBI), arrestó a Gary Michael “N”, un ciudadano estadounidense requerido por autoridades de California por pornografía infantil, posesión de metanfetamina y parafernalia. Había estado recluido en el Cereso de Colima y, al obtener un beneficio de liberación, agentes locales y federales actuaron de inmediato para impedir su fuga.
Un caso similar se registró el 24 de enero del mismo año, también con un prófugo del FBI: Samuel “N”, estadounidense acusado de abuso sexual y pornografía infantil en California. Fue localizado en territorio colimense tras una investigación de campo y gabinete, y posteriormente entregado a autoridades migratorias.
Pero no solo extranjeros han elegido Colima como escondite. En marzo de 2020, la Fiscalía capturó en Manzanillo a un hombre buscado por abuso sexual infantil agravado cometido en Puerto Vallarta, mientras que ese mismo año, en septiembre y octubre, otros dos sujetos fueron aprehendidos en el estado tras ser requeridos por jueces de Jalisco por delitos sexuales en contra de menores. Las órdenes se ejecutaron bajo convenios de colaboración entre fiscalías, un esfuerzo que se ha vuelto constante ante la frecuencia de estos casos.
En mayo y julio de 2021, otros dos hombres fueron detenidos en Colima por el mismo delito. Ambos habían huido desde Jalisco luego de agredir a menores y se refugiaban en distintos municipios colimenses. En cada caso, las fiscalías jaliscienses solicitaron apoyo para su captura y traslado.
El patrón se repitió en agosto de 2023, cuando un hombre buscado desde 2019 por el FBI fue capturado en Colima tras una investigación conjunta con autoridades estadounidenses. Estaba acusado de pornografía infantil en Sacramento, California, y había cruzado ilegalmente la frontera para evadir la justicia.
Entre todos estos casos, hay uno que destaca por la crudeza de su origen y por el papel que jugó la cooperación internacional. En abril de 2022, un juez dictó 9 años y 6 meses de prisión contra Martina “N”, originaria de Manzanillo, por producir y difundir material de pornografía infantil. La historia se descubrió gracias a la Policía Cibernética de Australia, que detectó imágenes transmitidas desde México en 2009. Las alertas viajaron a la Embajada de Estados Unidos y luego a las autoridades mexicanas, que rastrearon la conexión hasta un domicilio en la delegación Santiago, en Manzanillo.
Martina “N” fue la pieza visible de una red silenciosa, un caso que mostró que Colima no solo es refugio de agresores que huyen, sino también un punto de origen para delitos cibernéticos de alcance internacional.
En conjunto, los expedientes revelan una geografía del ocultamiento: extranjeros perseguidos que se esconden en hoteles de paso, mexicanos que cruzan estados buscando impunidad, y hasta una mujer que convirtió una casa común en un centro de explotación digital. Todos ellos, con algo en común: el intento de borrar sus rastros en un territorio pequeño, donde creen que nadie los buscará.
Mientras la Fiscalía reitera su llamado a denunciar de forma anónima al 089 y a reportar emergencias al 911, la realidad que dejan estos casos plantea una pregunta más profunda: ¿cuántos otros viven todavía entre nosotros, con pasado y nombre cambiados, aguardando a que nadie los reconozca?