Colima, México, Avanzada (29/09/2025).- La presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, aseguró que la ampliación del puerto de Manzanillo no representará un daño grave para la laguna de Cuyutlán, pues se están realizando los estudios ambientales necesarios para garantizar la protección del ecosistema y el sustento de las comunidades locales.
“Hemos tomado la decisión hace algún tiempo de ampliar el puerto de Manzanillo, es el principal puerto del país y tomamos la decisión de ampliarlo. Hay quien dice que vamos a dañar el medio ambiente, no; se están haciendo todos los estudios para la laguna para que no tenga afectación grave y al mismo tiempo que los pescadores que viven de la laguna puedan seguir haciéndolo, incluso mejor de lo que lo hacen ahora”, afirmó la mandataria.
Sheinbaum destacó que el proyecto contempla inversión pública y privada, lo que generará empleos importantes para Colima. Enfatizó que el gobierno busca que la expansión portuaria sea compatible con la actividad pesquera, garantizando que las familias que dependen de la laguna no resulten afectadas.
Las declaraciones de la presidenta contrastan con lo expresado en semanas recientes por colectivos ambientalistas como Salvemos Cuyutlán y Demarem, que han advertido sobre graves riesgos ecológicos, culturales y sociales asociados a la ampliación del puerto.
De acuerdo con estas agrupaciones, los trabajos de dragado en el Vaso II de la laguna iniciaron sin contar con la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), requisito indispensable por ley. Han señalado además posibles daños irreversibles, como la pérdida de biodiversidad, la afectación a la pesca y a la tradición salinera con más de 300 años de historia, la alteración de corrientes marinas y la erosión costera.
Organizaciones también denunciaron la omisión de estudios arqueológicos en la zona, donde se han localizado cientos de vestigios prehispánicos en la Isla Cocodrilos. Aseguran que esta carencia constituye una violación a la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, y que pone en riesgo la preservación del patrimonio cultural.
Mientras el gobierno federal insiste en que la ampliación del puerto traerá beneficios económicos y empleos sin comprometer el equilibrio ecológico de la laguna, los colectivos ambientalistas sostienen que el proyecto, tal y como está planteado, representa una amenaza para el medio ambiente, la cultura y los modos de vida tradicionales de la región.