Yo amo la realidad

Si por los políticos conocemos las desgracias y carencias de la gente, es por los poetas que conocemos el espíritu y el temple de todo un pueblo. El domingo murió uno de nuestro poetas. El mejor poeta mexicano que Colima haya visto nacer, vivir y escribir en los últimos sesenta años. Victor Manuel Cárdenas se entregó y cantó a esta tierra con total compromiso con la poesía, pero también con la realidad. Sus poemas están anclados en el sentir de varias generaciones, en los acontecimientos nacionales y en los pequeños milagros cotidianos. Siendo fiel a la tierra, como se declaró Víctor en el título de una antología hecha a su gusto y medida, consiguió tocar y tañer el espíritu colimense que es, también, el de todo mexicano. Por amorosa elección habló y conversó en sus textos con Colima, y lo hizo de una manera universalista, apegándose por igual a tradiciones y vanguardias poéticas. Y aún así nunca fue, nunca, un poeta academicista. Cada uno de sus poemas son tan asequibles que dialogan con todo aquel que los aborda. No es extraño por eso que sus textos los retomen y re/interpreten actores, dramaturgos, artistas plásticos, periodistas, músicos, narradores y, desde luego, otros poetas. Tal era el alcance de la voz de Víctor que en su poesía conversó con los vivos y los muertos, con la realidad y la historia, con el paisaje y la familia, con su ciudad natal y con el mundo.
De su obra de ha dicho y se dirán muchas cosas. Inexorablemente escribirán libros sobre sus libros. Yo tan sólo diré que este domingo perdimos al poeta que amó a Colima y a la realidad con toda su fiereza. Que combatió a la muerte y la tristeza con la poesía. Con la pura poesía.
PS. Desde este mesa, y mirando los relámpagos, abrazo con fuerza a la familia y a los amigos de nuestro Víctor.