Connect with us

GENERAL

Cuando la desgracia enciende la solidaridad: la humanidad que brotó tras la explosión

Published

on

Compartir:

México, Avanzada (11/09/2025).- La tragedia estalló en segundos. Una pipa de gas explotó ayer dejando a su paso muerte, fuego y un dolor que tardará en apagarse. Hasta el momento de redactar este texto, seis personas habían perdido la vida y noventa más resultaron heridas, muchas de ellas con quemaduras severas. Sin embargo, entre las llamas, el caos y el miedo, emergió también otra cara de la condición humana: la del auxilio desinteresado, la del abrazo solidario, la del “estoy contigo” en medio de la desgracia.

Minutos después de la explosión, vecinos, transeúntes y cuerpos de emergencia comenzaron a actuar como un solo cuerpo. No hubo tiempo para pensar en el riesgo: hombres y mujeres corrieron hacia los heridos, los levantaron, los arrastraron fuera de las llamas, improvisaron camillas, improvisaron valentías. Un policía, en una escena que difícilmente podrá olvidarse, cargaba en brazos a una bebé mientras detrás de él, la abuela de la pequeña ardía de dolor con quemaduras profundas.

A los hospitales llegaron también ciudadanos comunes que, sin más aviso que el instinto, aparecieron con agua, sueros, alimentos y palabras de aliento. Nadie los convocó. Nadie los obligó. La respuesta fue espontánea, visceral: ayudar al otro porque el otro podría ser uno mismo.

Estas escenas no son nuevas en México. La memoria colectiva guarda registros imborrables de lo que ocurrió en el sismo de 1985, cuando entre las ruinas y el polvo surgió un grupo de voluntarios que se bautizaría como los Topos. Con nada más que linternas, picos, palas y un coraje inconmensurable, aquellos hombres y mujeres decidieron que no podían quedarse quietos frente al dolor ajeno. Su ejemplo trascendió fronteras: desde entonces han viajado a decenas de países para meterse bajo los escombros y buscar con sus propias manos lo que la vida aún no se lleva.

Ayer, tras la explosión, volvió a aparecer ese mismo impulso solidario que enciende a los pueblos en la desgracia. El desastre dejó víctimas, sí, pero también dejó testimonio de que la humanidad no se rinde del todo, de que aún en medio de la muerte hay quienes apuestan por la vida.

La explosión será recordada por las pérdidas que dejó, pero también por la imagen de un país que, en el instante más oscuro, no duda en tender la mano, incluso a desconocidos. Porque si algo revela la tragedia es que el dolor compartido se hace más ligero cuando la solidaridad enciende la esperanza.

Compartir:

UNIVERSIDAD DE COLIMA

Más leidas

Copyright © www.diarioavanzada.com.mx

Discover more from Diario Avanzada

Subscribe now to keep reading and get access to the full archive.

Continue reading