Editorial
La golpiza que los elementos de seguridad del Hospital General de Zona No. 1 del IMSS le propinaron a un derechohabiente que exigía en la farmacia el surtido de su receta, el viernes anterior, no es el primer atropello por el que ha sido denunciado el personal de esa área.
Hace alrededor de seis semanas, el 28 de abril pasado, Avanzada publicó la denuncia de una mujer que se quejó de hostigamiento y acoso de parte de los vigilantes contra ella y sus familiares, que con frecuencia se veían en la necesidad de acompañar a su paciente, hospitalizado en estado de coma.
En un escrito de queja enviado a la Dirección del Hospital, Irma Saucedo narró que desde el viernes 4 de abril en que ocurrieron los primeros incidentes, hasta el jueves 17 en que fue presentada la queja, se presentaron una serie de malos tratos, hostigamiento, autoritarismo y abuso de poder por parte de personal de vigilancia como de otros miembros del personal del hospital.
En una de las charlas con el jefe de Trabajo Social, que narra en el escrito de queja, Saucedo le relató la serie de incidentes y comentó que considera que “el personal de vigilancia no está capacitado para manejar situaciones de trauma y estrés con los familiares de un paciente en situación crítica”.
En su queja, Irma Saucedo señaló que la razón por la que se dirigía a la directora del hospital directamente y en calidad de urgente es “porque consideramos que ha habido omisión de la administración y servicio social de nuestras quejas presenciales y que no han podido solucionar la problemática de maltrato y abuso de poder por parte de vigilancia y que en este momento están siendo exacerbadas”.
Asimismo, “identificamos que el hostigamiento ha ido in crescendo por parte de vigilancia (HIVICO) en represalia por señalar abusos e inconsistencias en las reglas”, pero “dado que el paciente Ismael Saucedo sigue en coma y no existe fecha de posible salida, los familiares seguiremos expuestos al hostigamiento de vigilancia”. Irma Saucedo pidió atentamente a la directora del hospital “su intervención para que cese de inmediato el hostigamiento que hemos sufrido hasta ahora”.
No se sabe lo que ocurrió con este caso específico, pero lo que sí brotó el viernes pasado fue el escandaloso asunto del derechohabiente golpeado hasta que convulsionó. Si bien el IMSS se deslindó del asunto y descargó toda la responsabilidad sobre la empresa de seguridad privada, a la que anunció que le rescindirá el contrato, lo cierto es que la institución también es responsable por haberla contratado y no haber tomado las medidas necesarias para que no ocurrieran casos como el acontecido.
Además, no se debe perder de vista el origen de este incidente, que tiene que ver con el desabasto de medicamentos que históricamente ha afectado a los pacientes del IMSS, especialmente en tiempos cuando más se necesitan.