Colombia, Avanzada (20/05/2025).- El reloj marcaba apenas las 7:30 de la mañana del viernes 25 de abril cuando el teléfono de Nolis Reyes vibró sobre la mesita de noche. Al otro lado, la voz de su hija, aún adormecida, se escuchaba apagada y triste. “No tengo clase hoy, pero iría con mi grupo de estudio…”, le alcanzó a decir Vanessa, de 22 años y estudiante de Ingeniería en la Universidad Nacional de Colombia. Fue la última vez que su madre supo de ella con certeza.
La mañana anterior, Vanessa había salido con su novio, Juan Pablo, a una fiesta. Lo que comenzó con risas y música electrónica terminó en un altercado dentro de su apartamento. Según recuerda Nolis, el joven se marchó tras una discusión, dejando a Vanessa desconsolada. Aquella noche, nadie imaginó que ese disgusto marcara el preludio de la tragedia.
Al mediodía, una llamada quebró la rutina familiar. La voz al otro lado pertenecía a un agente de policía: Vanessa había sido encontrada sin vida en el baño de la vivienda que compartía con Juan Pablo. El novio aseguró que ella se había quitado la vida y que, al descubrirla, intentó sin éxito reanimarla. Aquella versión, sin embargo, sembró más preguntas que certezas en el corazón de Nolis.
La escena que pintan los hechos no encaja del todo en el relato oficial. ¿Por qué no llamaron a sus padres en cuanto ocurrió, sino horas después? ¿Por qué no llegó ningún familiar hasta tanto la familia insistiera? En el informe preliminar, la hipótesis de un suicidio parece cerrada, pero los cabos sueltos son demasiados.
Dos semanas han transcurrido desde aquel 25 de abril y, en palabras de Nolis, “la única respuesta que he encontrado es el dolor de la incertidumbre”. La joven ingeniera dejaba tras de sí sueños de proyectos universitarios y planes por construir un futuro. En su último mensaje, ni rastro de la desesperación que implica una decisión final.
Hoy, el baño donde se confirmó su deceso guarda un silencio espeso. El apartamento luce vacío, con la puerta entreabierta y el eco de una fiesta que ya nadie recuerda. Para sus padres, las preguntas siguen resonando: ¿qué ocurrió realmente esa madrugada? Mientras tanto, Vanessa descansa lejos de cualquier respuesta concreta, y su familia aguarda que la verdad pueda algún día iluminar el destino de aquella voz queda en el amanecer.