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COLIMA

El manto de la impunidad en tiempos de la transformación

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Autor: Mario Alberto Solís Espinosa.

Malas Compañías

Información desactualizada y un considerable rezago en la investigación de posibles anomalías en el uso de los recursos públicos, son la constante en la actuación del Órgano Superior de Auditoría y Fiscalización Gubernamental (OSAFIG), única institución local con atribuciones para revisar el manejo financiero de gobiernos y organismos descentralizados.

Las nuevas disposiciones legales que protegen y garantizan el anonimato de los funcionarios que incurren en actos de corrupción, han servido de pretexto para que los órganos fiscalizadores, en este caso el colimense, estrechen el cerco de opacidad en torno a la disposición de los recursos por parte de los gobernantes, limitando el acceso a los expedientes con reglas complejas y versiones públicas ininteligibles.

Resulta inconcebible que durante los tiempos del priismo existiera mayor acceso al trabajo de fiscalización realizado desde la instancia técnica. Tal parece que las nuevas leyes en la materia solo beneficiaron a los infractores, concediéndoles impunidad a través de procesos interminables y ajenos al escrutinio público.

Desde 2017 y con los nuevos ordenamientos, se concedieron mayores atribuciones al OSAFIG, pero paradójicamente desde entonces se ha precarizado la rendición de cuentas y se incrementaron los casos de corrupción, todos ellos sin sanciones para los responsables.

Recientes titulares de ese organismo se escudaron en las leyes para ocultar información y convertir el necesario trabajo de fiscalización en un laberíntico proceso que nunca llega a término, como lo demuestran los más de 5 mil 300 expedientes de probables irregularidades que no han sido resueltos en la Unidad de Investigación del OSAFIG.

Esos asuntos corresponden a las cuentas públicas de los ejercicios 2017, 2018, 2019, 2020, 2021 y 2022; periodo en el cual el órgano fiscalizador ha presentado más de 90 denuncias penales por irregularidades consideradas graves; sin embargo ninguna de esas querellas ha prosperado en la Fiscalía Anticorrupción.

Tan abandonado se encuentra el tema de la fiscalización en Colima que el OSAFIG ni siquiera ha podido concluir la revisión de expedientes de las cuentas públicas de 2017 a 2022, es decir que muchos casos incluso prescribieron y los responsables libraron la acción de la justicia.

En su página oficial, el órgano fiscalizador detalla que la revisión de los expedientes que corresponden a la cuenta pública de 2022 registra un avance del 28 por ciento; la de 2021, lleva una revisión del 34 por ciento; la cuenta de 2020, registra un desahogo el 32 por ciento de los expedientes; en la de 2019, el 69 por ciento; 2018, 92 por ciento; en tanto que, en la cuenta pública de 2017, el avance es de 95 por ciento.

Respecto a las 96 denuncias penales que se han interpuesto ante la Fiscalía Anticorrupción del Estado, por irregularidades graves y probable daño a la hacienda pública estatal, el OSAFIG precisa que el Poder Ejecutivo acumula 22 demandas, el ayuntamiento de Colima 10 y el IPECOL otras siete.

Entre los temas congelados en la Fiscalía se encuentra el desvío de mil millones de pesos cometido por el exgobernador Ignacio Peralta Sánchez; el del exalcalde Leoncio Morán Sánchez, quien incurrió en el mismo tipo penal al omitir la entrega de casi 50 millones de pesos de los trabajadores al Instituto de Pensiones.

La trama de corrupción que protagonizan estos y otros personajes de la política colimense generalmente llega a un final feliz para los infractores, debido a la laxitud con que procede el OSAFIG y la complicidad de la Fiscalía Anticorrupción, donde se actúa con criterios exclusivamente políticos, nunca buscando justicia.

Tal degradación del proceso fiscalizador no se revertió con el acceso al poder de nuevos personajes, sino que por el contrario, el manto de la impunidad permaneció inamovible y se profundizaron dinámicas de opacidad que permiten discrecionalidad total en el uso de los recursos públicos.

El combate a la corrupción tendrá que esperar mejores tiempos, autoridades y representantes populares comprometidos con la rendición de cuentas, funcionarios que comprendan que el erario no es patrimonio personal y que la democracia solo funciona de verdad cuando existen controles en el ejercicio del presupuesto.

BREVE HISTORIA PARA CAMILA. La princesa y yo felicitamos a las madres en nuestro entorno, a las mujeres que ejercen este maravilloso don con total compromiso y a quienes conducen con responsabilidad nuestros primeros años. Con cariño profundo a mi madre y mis hermanas, a quienes deseo todo lo mejor.

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