Chiapas, México, Avanzada (20/02/2025).- Organizaciones y familiares exigen respuestas ante la inacción de las autoridades. La crisis de violencia en Chiapas alcanzó niveles alarmantes con el aumento de desapariciones de niños, adolescentes y jóvenes. Según datos del Registro Nacional de Personas Desaparecidas de la Secretaría de Gobernación, entre enero y el 31 de octubre de 2024 se registraron 663 denuncias en la entidad. De estas, 208 continúan vigentes y 11 fueron localizados sin vida.
Aunque el número total de denuncias es ligeramente menor que el año pasado (674 casos en 2023), la cantidad de desapariciones sin resolver aumentó un 90%. Es decir, cada vez menos jóvenes son encontrados tras ser reportados como desaparecidos.
Los municipios con mayor número de desapariciones son Tuxtla Gutiérrez (130 casos), Tapachula (74 casos) y San Cristóbal de las Casas (51 casos). En Tapachula, el 52% de los casos corresponden a mujeres jóvenes.
Por rangos de edad, los desaparecidos se distribuyen de la siguiente manera:
• 0 a 13 años: 39 casos (19%)
• 14 a 19 años: 62 casos (30%)
• 20 a 29 años: 107 casos (52%)
Este fenómeno ocurre en un contexto de creciente violencia en el estado, donde los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación se disputan el control territorial, especialmente en la frontera con Guatemala.
De acuerdo con activistas y familiares, las desapariciones en Chiapas siguen un patrón preocupante: hombres armados con chalecos tácticos y camionetas sin identificación llegan a los domicilios de las víctimas, las sacan por la fuerza y las desaparecen. Lo mismo ocurre en bares y antros, donde jóvenes son extraídos sin dejar rastro.
Adriana Gómez, fundadora del colectivo Madres en Resistencia, denuncia que las autoridades no investigan estos casos y que las propias familias son quienes asumen la búsqueda. “Si las mamás no nos ponemos a hacer la investigación, no pasa nada, porque ellos no lo van a hacer. Nosotras hacemos el trabajo de la Fiscalía y por eso nos ven como enemigas”, lamenta.
El incremento de la violencia en Chiapas también llevó a un aumento en homicidios y detenciones de menores de edad. Según el Secretariado Ejecutivo de Seguridad Pública, entre enero y septiembre de este año se registraron 525 asesinatos, un 50% más que en 2023 y un 85% más que en 2022.
En respuesta a la crisis de seguridad, el gobierno estatal implementó operativos policiacos que resultaron en la detención de adolescentes entre 13 y 17 años, acusados de colaborar con grupos criminales. La organización Melel Xojobal advierte que muchos de estos jóvenes son reclutados por el crimen organizado debido a la falta de oportunidades laborales y educativas.
“La niñez y adolescencia que está siendo utilizada en las economías ilegales son víctimas de un sistema que perpetua su vulnerabilidad. No son criminales, son niños y jóvenes que son usados para intereses del crimen organizado”, señala la organización.
Ante esta situación, activistas y colectivos exigen que las estrategias de seguridad en Chiapas incluyan medidas que protejan a los niños y adolescentes, en lugar de criminalizarlos. También piden un alto a la impunidad en los casos de desaparición y asesinato de menores, que continúan en aumento sin respuestas por parte de las autoridades.