Avanzada (17/01/2025).- En diciembre de 2024, la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) cerró oficialmente su Oficina de Diversidad e Inclusión (ODI), en un movimiento que refleja un cambio de enfoque en las políticas de diversidad en Estados Unidos. El FBI emitió un comunicado informando que la decisión de clausurar la oficina fue tomada en las últimas semanas y tendría efecto a partir de diciembre, coincidiendo con un momento clave: la asunción del presidente electo Donald Trump.
Esta medida ocurre a solo días de la toma de posesión de Trump, quien asumirá la presidencia el 20 de enero de 2025. Trump, conocido por su postura crítica hacia las políticas de diversidad, ya había nombrado a Christopher Wray, un republicano, como director del FBI durante su primer mandato. Sin embargo, Wray renunciará a su cargo en los próximos días, después de que Trump designara a su aliado, Kash Patel, como su reemplazo.
El cierre de la Oficina de Diversidad e Inclusión del FBI se inscribe dentro de un contexto más amplio en el que muchas empresas e instituciones en Estados Unidos están reevaluando y, en algunos casos, abandonando sus iniciativas de diversidad e inclusión. Grandes corporaciones como Meta, Walmart, Amazon, McDonald’s y Disney siguen esta tendencia, desmantelando o reduciendo sus programas que promovían la diversidad en un clima político que favorece la crítica a estas políticas, etiquetadas por algunos como “woke”.
El término “woke”, que originalmente reflejaba el compromiso con la justicia social y la lucha contra las desigualdades raciales, el sexismo y la discriminación hacia la comunidad LGTBQ+, fue adoptado de manera despectiva por sectores conservadores. En este contexto, Trump advirtió que su administración suspenderá los subsidios federales para las empresas que continúen promoviendo lo que considera la “ideología woke”.
En particular, Meta, propietario de plataformas como WhatsApp, Instagram y Facebook, decidió desmantelar su estructura de Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI), argumentando que su prioridad es ahora contratar a los empleados más talentosos sin tener en cuenta características como raza o género. De manera similar, McDonald’s y Walmart han ajustado sus políticas, eliminando metas de representación y reconsiderando la influencia de la diversidad en sus decisiones empresariales.
Este cambio de dirección refleja la creciente presión política y los cambios legales que están influyendo en el panorama de las políticas de diversidad en Estados Unidos. Con la llegada de Trump a la Casa Blanca, se anticipa que esta tendencia se acentuará, con un enfoque más crítico hacia los programas DEI y un cuestionamiento sobre su efectividad y necesidad.