Bajo el lente de Ana Rosa García.
Todos los colimenses recuerdan que en tiempos de Griselda Martínez, en Manzanillo, se daban cita con los titulares de ASIPONA, las dos damas que tenían facultades para llegar a acuerdos relativos al mejoramiento de la zona adyacente al centro y litoral de ese municipio.
ASIPONA funciona como un pequeño banco que auxilia en obras conjuntas relacionadas con las competencias del Estado.
La misma Griselda Martínez ejerció ese control y se realizaron mejoras en el acceso al corredor turístico, como el área destinada a actividades al aire libre dentro del mismo.
Hoy podemos observar que quien asume el control administrativo del puerto es la propia Ejecutiva, sin la asistencia de su discípula Rosy Bayardo. Ella controla el timón porque siente que ese barco llamado Manzanillo es lo que más le interesa.
¿Cómo no le va a interesar, si se trata de 800 millones de pesos de deuda a corto plazo que deben pagarse en 2025?
Esto significa que la Mandataria Sheinbaum no puede resolver compromisos financieros en Colima, y aún no se han ventilado cuáles obras se lograrán en los primeros tres años del segundo piso y los últimos del “Indirato”.
La realidad supera la ficción de lo que se presentó en el informe de gobierno: una serie de anuncios comerciales mostrando imágenes de grandes avances que, en realidad, son un engaño.
Lo dijo la misma Griselda Martínez: “Indira mintió en su informe”, ya que, al parecer, se enunciaron acciones que fueron logros de Martínez y otras que aún no se han concretado ni están en proceso de transformación.
¿Cuáles de manera significativa? La del sector salud, que ha causado molestias y ha sido objeto de señalamientos por parte de exfuncionarios desde la legislatura pasada, como el caso denunciado por Chuy Dueñas, quien acudió a los tribunales para elevar denuncias de esa naturaleza.
Sumemos la carestía actual: cada vez es más difícil para los colimenses completar sus necesidades básicas, y por más “coli-apoyos” que se otorguen, no hay forma de equilibrar el ingreso del trabajador con los gastos de manutención.
Aquí el tema central es: ¿quién gobierna Colima? ¿Quién administra Manzanillo? Por lo pronto, de nada sirvieron los aplausos dados al director de Seguridad Pública del Estado hace un par de días en el recinto legislativo, cuando hoy fue privado de la vida el subdirector del Centro de Reinserción Social del puerto. Esto, queridos amigos, no está en la mira de la Ejecutiva, no le interesa y no hará pronunciamiento al respecto.
Colima no es Manzanillo. Manzanillo no es Colima. ¿Qué trato de decir? Que estamos sufriendo la incapacidad de quien fue designada por mero capricho para dedicarse únicamente a asuntos marítimo-mercantiles y no a las necesidades de los porteños.
Hay un sinnúmero de quejas en servicios públicos.
Vuelvo a preguntar: ¿quién es la titular de Manzanillo?
Se los dejo de tarea. Observen cada movimiento.