Aunque la esperanza de vida en el país ha aumentado en las últimas décadas, especialistas advierten que este avance no se traduce en mejores condiciones de bienestar, debido a desigualdades estructurales en el sistema de salud y en los determinantes sociales.
Ciudad de México, Avanzada (25/04/2026).- En México, vivir más no necesariamente significa vivir mejor. Así lo advirtió la profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México, Marcela Agudelo, quien alertó sobre las persistentes brechas en la calidad de vida de la población, pese al incremento en la esperanza de vida durante los últimos 30 años.
Durante un seminario académico, la también coordinadora del Centro de Investigación en Políticas, Población y Salud señaló que las desigualdades se manifiestan tanto en la duración como en las condiciones en que viven las personas, con diferencias marcadas entre regiones del país y entre hombres y mujeres.
“El desempeño del sistema de salud no ha logrado reducir estas brechas”, sostuvo la especialista, al subrayar que el problema no radica únicamente en la existencia de servicios médicos, sino en la calidad con la que estos se prestan y en la capacidad real de acceso para la población.
Agudelo insistió en la necesidad de diseñar políticas públicas diferenciadas, ajustadas a los contextos epidemiológicos y sociales de cada estado, con el fin de atender de manera más efectiva las disparidades en salud.
Entre los principales desafíos, destacó la persistencia de enfermedades no transmisibles, como el cáncer y los padecimientos cardiovasculares, que continúan siendo las principales causas de muerte en el país. A esto se suma el incremento de factores externos, como homicidios, suicidios y lesiones por arma de fuego, que también impactan de manera significativa en la mortalidad y discapacidad.
De acuerdo con los datos presentados, entre 1990 y 2021 la mortalidad por enfermedades transmisibles —incluidas las respiratorias— aumentó en un 50.3%. En contraste, las enfermedades no transmisibles registraron una disminución del 16.8%, aunque siguen encabezando las estadísticas de fallecimientos.
En ese mismo periodo, la esperanza de vida de los mexicanos creció un 6.7%; sin embargo, este avance no se ha traducido necesariamente en mejores condiciones de bienestar general.
A nivel internacional, México enfrenta un rezago importante: el país presenta la mayor tasa de mortalidad por causas evitables entre los miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, lo que evidencia las limitaciones estructurales del sistema de salud y la urgencia de implementar estrategias más efectivas.