México, Avanzada (18/11/2024).- Apulco, un pequeño municipio de casi 5 mil habitantes, se ha convertido en un caso emblemático del impacto del crimen organizado en las estructuras de gobierno local. Su ubicación estratégica como acceso clave a Jalisco lo ha colocado en el centro de una disputa entre el Cártel de Sinaloa (CDS) y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Pablo Camacho Sánchez, experto en seguridad y delincuencia organizada, advierte que Apulco refleja un fenómeno alarmante: la construcción de micromodelos de narco-Estado. “No solo buscan controlar territorios; ahora aspiran a controlar gobiernos, como lo hace la mafia italiana ’Ndrangheta, para saquear recursos y obtener ingresos legales”, señaló en una entrevista.
En este contexto, el Congreso de Zacatecas desaforó el pasado 31 de octubre al alcalde Mauro Yuriel, acusado de homicidio calificado en grado de tentativa y asociación delictuosa. Además, enfrenta otra investigación federal por delincuencia organizada. Actualmente, está prófugo, y la Interpol emitió una ficha roja para su captura.
Desde 2010, Apulco ha vivido bajo la sombra del crimen organizado, con alcaldes enfrentando amenazas constantes. Yaneth Morales, quien gobernó hasta 2024, relató cómo el CJNG secuestró a su esposo y atacó a su familia en repetidas ocasiones. Este clima de violencia ha llevado al municipio a operar sin policías y con gobiernos locales debilitados.
Además, Apulco encabeza la lista de municipios más opacos del estado, sin transparencia en el manejo de recursos ni un portal institucional que informe sobre sus programas.
En las elecciones de junio pasado, Mauro Yuriel, candidato de Movimiento Ciudadano, obtuvo la victoria con 889 votos frente a los 487 de su principal contendiente, Socorro Ramírez. Sin embargo, el proceso electoral estuvo marcado por irregularidades, como el robo de paquetes electorales por personas armadas.
El actual alcalde suplente, Israel Ramírez, ha sido señalado por fotografías donde aparece con armas y equipo táctico. Aunque presentó documentos para justificar su pasado como policía, las autoridades federales aún investigan posibles vínculos con el crimen organizado.
Camacho Sánchez destaca que el modelo de la ’Ndrangheta, que combina actividades ilícitas con control político, inspira a estos grupos. “El verdadero negocio no está en el narcotráfico, sino en controlar gobiernos para adjudicarse contratos y saquear recursos públicos”, explicó.
Este caso refleja una tendencia preocupante en la que los cárteles trascienden el tráfico de drogas y buscan institucionalizar el crimen, amenazando las bases del Estado de derecho en México.
Apulco, con su ubicación estratégica y su frágil estructura gubernamental, es el espejo de una realidad alarmante que crece en silencio.
La presente nota fue redactada apartir de una entrevista publicada en el periódico El Universal: www.eluniversal.com.mx