Colima, México, Avanzada (09/03/2023).- La rabia y la inconformidad ante el recrudecimiento de la violencia contra las mujeres en Colima se desbordó al final de la marcha por el Día Internacional de la Mujer en esta ciudad, lo que provocó que un grupo de manifestantes tirara las puertas del Palacio de Gobierno.
“Esto no es violencia, es falta de justicia”, exclamó una mujer ante esa escena, que se vio aderezada por una fogata alimentada con cartulinas que las manifestantes habían portado durante la protesta.
Antes, durante el pronunciamiento central de la manifestación, las organizaciones convocantes habían señalado que Colima es el estado más violento del país, en el que sólo 18 casos se catalogaron como feminicidios de las 128 mujeres asesinadas.
Y se lanzaron contra las políticas del gobierno de Indira Vizcaíno:
“No les extrañe que hoy salgamos a denunciar el Estado fallido que tiene Colima por parte de un gobierno que no siente, que no actúa, que no se preocupa por la inseguridad que vivimos al salir a la calle, un gobierno que se dice feminista y sólo se cuida a sí mismo, hoy levantamos la voz por esas mujeres no nombradas. Eso es lo que vivimos hoy en día todas las mujeres presentes, el miedo de que no regresen nuestras madres, hermanas, hijas, amigas, el miedo de no regresar nosotras mismas”.
Además de quedar sin puertas, durante la protesta la fachada del Palacio de Gobierno quedó prácticamente tapizada con cartulinas con frases contra la violencia, además de una gran cantidad de pintas con las que las mujeres expresaron su descontento con el actual gobierno que no ha respondido a su obligación de proteger a las mujeres y a los ciudadanos en general.
La marcha partió de la Piedra Lisa y recorrió la Calzada Galván y la calle Madero, con un contingente que se prolongó a lo largo de varias cuadras, calculado en alrededor de tres mil asistentes que de múltiples maneras le dijeron al gobierno indirista que ha estado fallando y le manifestaron su enojo.
Además de los asesinatos de mujeres, el pronunciamiento también se refirió al fenómeno de la desaparición de personas en Colima, que “se ha convertido en una tragedia que rebasa ya el ámbito familiar para implicar a toda la sociedad, aunque ésta última no haya reaccionado de manera proporcional a la gravedad de la situación. Es claro que la omisión y la inacción también es corrupción. Que lo escuchen claro y fuerte las autoridades”.
Recordaron que el año pasado fueron las mujeres las primeras en regresar a las calles tras la ola de violencia que mantuvo a Colima con miedo y en el encierro por meses.
“Tomamos el espacio público desde nuestra rabia y coraje para exigir una solución a esta barbarie que aún vivimos, una que tuviera en el centro nuestra vida. Hoy volvemos juntas para recordarle al Gobierno en turno que su estrategia de seguridad nos ha fallado a las mujeres y a las disidencias sexuales e identitarias”.
Ante el crecimiento de la violencia, el pronunciamiento de la marcha expresó:
“En Colima nos desaparecen y nos asesinan. ¡Nosotras no olvidamos los nombres de las víctimas! Por ello, exigimos alto a la militarización del estado, alto a sus políticas que priorizan las ganancias de los grandes empresarios, políticos corruptos y del narco por encima de nuestras vidas. ¡Ya estamos cansadas de sus alianzas patriarcales!”
Advirtieron que el Estado también tiene una deuda hacia las personas víctimas sobrevivientes de feminicidio, y estimaron que maquillar los feminicidios y transfeminicidios como homicidios dolosos no es estar a favor del pueblo. Estigmatizar a las víctimas de su guerra al decir públicamente que son parte del crimen organizado, sin una justa ni debida investigación previa no es estar a favor del pueblo. Criminalizar a las familias de las personas desaparecidas que protestan no es estar a favor del pueblo”.
Por lo anterior exigieron al Estado reorganizar los marcos normativos para una tipificación adecuada de la violencia; garantizando acciones de prevención, investigación, juzgamiento y sanción de la violencia feminicida, además de garantizar el acceso a la justicia y las sanciones necesarias para que los agresores no continúen representando un peligro para la seguridad de las víctimas, así como la correspondiente reparación integral del daño para éstas, siendo una necesidad de salud física y emocional.
Argumentaron que en el ámbito laboral en términos de brecha salarial, Colima es uno de los estados con la mayor brecha en el país, “nosotras las mujeres llegamos a ganar casi 30% menos que los hombres, lo que significa que tenemos que trabajar 51 días más, para ganar lo mismo que un hombre al año. No solo ganamos menos, también dedicamos más horas a tareas del hogar y de cuidado, y al menos 4 de cada diez de nosotras está en un trabajo informal, por lo cual no podemos acceder a seguridad social y a guardería para nuestras infancias”.