La Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación (MEJOREDU) publicó a inicios de octubre un estudio titulado “la violencia entre estudiantes de educación básica y media superior en México” en el que se analiza el fenómeno de la violencia entre estudiantes de dichos niveles educativos. La publicación tiene como objetivo principal visualizar la problemática y sus impactos para promover la convivencia escolar pacífica mediante medidas operativas para atender la situación.
Para efectos de este artículo, nos centramos en el nivel medio superior. El primer documento que analiza el estudio, son los resultados de contexto del Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes (PISA) del año 2018, en donde el 19% de los estudiantes señalan que al menos una vez al año sus compañeros los golpearon o empujaron, el 28.5% se han sentido excluidos a propósito, el 29.5% manifiestan que se han hecho circular rumores desagradables hacia su persona y el 37.7% han recibido burlas.
Otro instrumento del que se recuperan datos de esta problemática, es el cuestionario de contexto de la prueba PLANEA 2017, elaborado por la Secretaría de Educación Pública (SEP), donde los estudiantes manifestaron haber recibido por parte de sus compañeros: 32.9% insultos, 26.3% que les han robado, escondido o quitado sus cosas, 23.1% sufrir exclusión, ser ignorados o rechazados, 13.7% golpes, patadas, cachetadas o maltrato físico, y 12.5% son molestados por medio de redes sociales, correo electrónico o mensajes de texto por celular.
El estudio establece factores de riesgo que pueden hacer susceptibles a los estudiantes a recibir violencia, los cuales son los siguientes:
- Con madre o padre hablante de lengua indígena.
- Que viven sólo con su padre o viven separados de su madre y padre.
- Con características familiares o personales relacionadas con un bajo nivel socioeconómico.
- Casados.
- Que trabajan.
- Con extraedad.
- Con promedio de calificaciones muy bajo.
- Con promedio de calificaciones muy alto (10 exacto).
- Estudiantes que perciben la disciplina de su escuela como muy laxa.
Al respecto, el estudio plantea una serie de recomendaciones para atender la problemática:
- Poner atención en los centros escolares urbanos y condiciones desfavorables, es en ellos en donde se presenta mayor violencia entre estudiantes.
- Los hombres suelen ser las víctimas y los responsables principales de la violencia, focalizar los esfuerzos en ello.
- Atender la violencia de género de forma prioritaria.
- Prestar atención y apoyo a los estudiantes con alguna condición de discapacidad, rezago educativo, desventaja económica o situación familiar complicada.
- Evitar la laxitud extrema en los ámbitos académico y disciplinares.
- Promover el involucramiento de madres y padres en la educación de sus hijas e hijos.
- Utilizar los planes de estudio, la normatividad, la gestión escolar y pedagógica para promover la inclusión y la no violencia.
Como dice el dicho: “No hay peor ciego que aquel que no quiere ver”, la violencia, y de muchas formas, incluso algunas inimaginables, existe. Y los centros escolares de nivel medio superior no son la excepción.
Contextualicemos, la edad de los estudiantes es entre 15 y 18 años, recién egresan de educación básica, que suele ser más paternalista que media superior, en la familia aún son muy dependientes y de repente en un espacio de mes y medio (de julio a agosto) entran al bachillerato, en donde, por razones obvias, se les permite ser más independientes y por lo tanto más vulnerables a esos factores que les envuelven en un medio hostil, cruel y obviamente violento. Un buen número son capaces de superar esos obstáculos, sin embargo, un gran porcentaje se suma a la lista de víctimas incapaces de defenderse de esos atropellos.
Es importante dejar en claro que las instituciones del nivel medio superior son las menos responsables de esa injusticia, ya que como se escribió en líneas anteriores, los estudiantes llegan de un proceso de 12 años de educación básica en donde se supone se les brindaron las herramientas básicas para afrontar este nivel, además, que el trabajo de 15 años de la familia también debió contribuir a formarlos seguros de sí mismos y capaces y aptos para desenvolverse con éxito en este medio.
El problema existe y es injusto que se herede al paso de los años, y una posible solución es reforzar, de manera eficiente e inteligente los valores humanos, la seguridad en sí mismo, la empatía y tolerancia, entre otros factores en la educación de los chicos y las chicas, y el lugar, más bien los lugares que son los responsables de ello son: la familia y las escuelas de nivel básico; si bien los y las alumnas ya les pertenecen a las preparatorias, de ahí el calificativo de preparatoria en donde ellas y ellos deben prepararse para ingresar a nivel superior
Es tarea de todos, solo en comunidad podremos resolver este y demás problemas que se presentan en el ámbito educativo.
Referencia:
Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación. (2021). La violencia entre estudiantes de educación básica y media superior en México. Disponible en https://www.mejoredu.gob.mx/publicaciones/informe-de-resultados/la-violencia-entre-estudiantes-de-educacion-basica-y-media-superior-en-mexico
Colaboradores: Hugo López, Hesed Cisneros, Liliana Rojas, Elmer Rodríguez, Saúl Gutiérrez, Gabriel Bravo y Christian García (Universidad de Colima). Alfredo Hernández (SEP). Ricardo Pinto (Supremo Tribunal de Justicia del Estado de Colima). Luis Valladares (ISENCO). Verónica Amezcua (Secundaria Anáhuac)