Escrito por: Ramiro Cisneros García.
En aquellos tiempos y en su momento, tuve la fortuna de leer un poco de lo que escribía don Daniel Cosio Villegas en el periódico Excélsior cuando el director era el señor, Julio Scherer García, quien tenía un excelente equipo de colaboradores.
De don Daniel leí muchos artículos y algunos libros entre los que recuerdo: “El sistema político mexicano”, “La sucesión presidencial “y “El estilo personal de gobernar”. Esos libros, la trilogía fueron y son para mí, muy valiosos. Conocí, además, su libro, “Memorias” y alguna vez leí lo que escribió en la Historia General de México y algo más acerca de él en el libro “Los periodistas” que escribió Vicente Leñero después de que Luís Echeverría Álvarez cometiera antes de irse de la presidencia un golpe muy fuerte a la libertad de expresión. Asestó otros golpes que quedaron impunes.
Don Daniel era un profundo observador de la realidad nacional, analítico serio y crítico incorruptible de los vaivenes de la política nacional. Don Daniel no tuvo precio, aunque le enviaron emisarios con jugosos y respetuosos ofrecimientos, que rechazó. Por otra parte, Rosario, también conocida como “Chayo”, no se si ya era la pagadora oficial de la prensa mercenaria, esa que está presta a la adulación de los gobernantes, así pensaran solo en el saqueo. Chayo era la que nombraba lista y pagaba a los puntuales “periodistas”, alejados de la objetividad y por consiguiente de la verdad. Dicen que se llamaba Chayo y que, quienes iban por su paga, seguramente le decían cariñosamente, Chayito, Chayín. Hoy, tristemente se habla de Chayote. Son solamente variaciones de las muchas que hay en nuestro idioma, pero no hay ninguna connotación agresiva.
En el libro, El sistema Político Mexicano, nos ilustra don Daniel acerca del proceso que se seguía casi como un rito cuando se acercaba la sucesión presidencial. Era en ese tiempo, conocido el ritual fijo, inmutable e inamovible, pero además criollo, patentado y hecho en México para llegar a los Pinos. No había otro camino que no fueran la corrupción y la alevosía
Ese libro, lo decía líneas arriba, lo leí hace ya muchos años y lo releí hace como dos años, pero de manera muy superficial y por lo mismo, no recuerdo con precisión los pasos que seguía un partido que comenzó llamándose P.N.R. y que luego fue rebautizado como Revolucionario e Institucional, para que, de esa manera, quienes hicieran una crítica fuerte en contra de esa agrupación, fueran considerados subversivos por tratarse de una institución política respetable e intocable. Hacer una crítica fundada o no al partido hegemónico era casi una traición a la patria, a sus valores y a sus símbolos. Todavía quedan resabios de intolerancia y fanatismo revestido de lealtad, porque decir algo en contra de ese partido, es por muchos, considerada una ofensa personal grave. Esas mismas actitudes se repiten en otros partidos ahora como si no hubiéramos aprendido nada de la experiencia de tantos años o como si hubiéramos aprendido mucho. Las malas mañas también se aprenden.
Cuando el sexenio ya estaba avanzado se comenzaban a barajar los nombres de los mejores prospectos a dirigir al país los próximos seis años y una parte del sexto año del que ya estaba a unos meses de irse. Era un proceso de desaparición-aparición. Sonaban y se rumoraban los nombres de los favoritos. Algunos eran solamente señuelo. Se organizaban quiñuelas, se hacían augurios.
Los gallos ya estaban en el anillo del palenque y en el ánimo de los tricolores de corazón, pero nadie sabía con certeza quien podría ser. Por esa razón, se le llamaba, EL TAPADO y se le representaba como alguien que tenía un capuchón, una especie de máscara que le cubría la cabeza y el rostro al más puro estilo del Ku Klux Klan, cuyo fundador fue Nathan Bedford Forrest. Don Abel Quezada realizó los mejores cartones y caricaturas de el “tapado” de 1956 a 1987 y recordemos que Excelsior, publicaba los cartones de ese excelente monero; hoy desconocido para las actuales generaciones.
El TAPADO, se popularizó en la sucesión presidencial de Adolfo Ruíz Cortínes quien destapó a su tocayo, Adolfo López Mateos, el primer TAPADO de la historia de este país. La gente se preguntaba: ¿Quién será el bueno? Todo eran suposiciones, pero los grandes líderes del país y quienes tenían la capacidad y autoridad para decidir, siempre elegían al mejor hombre. Había nerviosismo…cada grupo tenía sus favoritos, cada cofradía tenía su mejor prospecto y en él, cimbradas las esperanzas de estar cerca del que finalmente sería elegido. Mientras tanto, el presidente guardaba “in pectore” y en total secrecía el nombre mágico. Nerviosos los correligionarios, los simpatizantes. Las camarillas políticas al borde del colapso. La onicofagia (los comeuñas) en su apogeo. Sin embargo, un buen o un mal día, todo dependía de como se le viera, se quitaba el velo que cubría la cara del TAPADO por obra y gracia del DEDAZO.
Alguien o algunos de esos que llamamos, “la cúpula del poder” habían señalado con el dedo índice, flamígero y determinante quien era el hijo bien-amado de la revolución; el único capaz de dar rumbo al país y de llevarnos a buen puerto. Finalmente, por obra y gracia del DEDAZO, del dedo de un semidios o de varios semidioses de pacotilla, el Tapado había sido DESTAPADO con todos los merecimientos porque ese rostro que ya aparecía nítido, inmaculado en todos los lugares y medios, era sin duda el único y al mismo tiempo, hijo predilecto de este país.
Él y solo él nos sacaría del bache. ¿Qué más queremos?… Ya se ha develado el misterio, ya se sabe quien es, pero también se sabe que no se pudo tomar una mejor decisión. Es entonces que aparece para la historia vergonzante, la respuesta de un líder que cuando le preguntan: ¿Qué opina de quien fue elegido? Su respuesta fue espontánea y como pensada de toda la vida: “me leyeron el pensamiento” ¿quien más podría ser”.! Ah, maravilla de maravillas ¡ Alineados, disciplinados, sin una gota de pudor ni vergüenza ante el poder. Arrástrense, serpenteen víboras y culebrones.
Entonces, se desborda la CARGADA: hacen fila las fuerzas vivas, los líderes con lentes oscuros, presagian la oscuridad que vendrá. Se desbordan el besamanos, la adulación, el halago. Se comienzan a escuchar palabras soltadas con el corazón en la mano y lágrimas allí mero debajo de los ojos. Es Usted el mejor obrero de México, Es Usted el campesino número uno de este país, es Usted el hijo predilecto de la Revolución. Quién como Usted, nadie como Usted. Es usted el nuevo rey. Mientras tanto el rey viejo se apresta a desaparecer, pero no habrá de qué preocuparse porque tendrá también quién le cubra las espaldas. Un rey agoniza, viva el rey.
También se le dice que es el generalísimo, el líder nato de las fuerzas armadas, el Jefe Supremo y, ¿Quién mejor que Usted señor? Luego, sobrevienen las fotografías, los flashes. Todos quieren estar cerca de él y mientras más juntito, mejor, no vaya a ser el diablo. Ya estaba cansado, fatigado; ya había sentido todos los olores, pero esto no es todos los días, se consolaba. Hubo quienes dijeron: “mañana será otro día, necesita descansar, la jornada ha sido larga y emotiva…su familia lo espera”. Afuera del recinto sagrado, atronaban las porras y los que no alcanzaron a entrar se apretujaban. Una noche mala cualquiera la tiene y se alejaban en medio del más profundo de los desconsuelos.
Los pragmáticos, los que están para los detalles ya están programando lo que van a hacer el siguiente día, “siempre y cuando él candidato esté de acuerdo; lo que se la va a ofrecer es solo tentativo, porque, no olvidemos que la mejor opinión en mucho tiempo será la de él”. Todos asienten y los pragmáticos también. Son pragmáticos.
No está por demás decir que el pueblo quiere verlo, quiere conocerlo en persona, aunque sea de lejecitos. El mismo necesita darse un baño de pueblo. Ya esta dicho quien será el jefe de campaña: un hombre con visión y que tenga un amplio conocimiento del país para organizar las giras, contactar a los líderes obreros, campesinos y de todos los sectores incluyendo por supuesto al popular.
Ya viene el ACARREO y allá en los pueblos, las ciudades, las capitales ya se espera con ansias la visita. Se comienzan a organizar. Ya consiguieron camiones urbanos, trocas, camiones, camionetas. Ya están listas las banderas, las banderitas, las matracas; ya se preparan las porras y si van en versos bien rimados será mucho mejor. Ya se prepara el grupo de alto impacto mismo que ya está ensayando algunas coreografías.
Llegan todo tipo de vehículos a las comunidades y allí en la plaza están esperando la orden para subirse. Hay algarabía, la gente está contenta…esto solamente sucede cada seis años. A mi ya me han tocado seis candidatos dice uno con orgullo. Yo es la primera vez, pero es bueno que sepa que estamos con él. Si no nos toca nada, por lo menos ya fuimos a pasearnos. No falta el alburero que hace una seña obscena mientras dice: “esto te va a tocar”.
La concentración está en grande hay gente de muchos pueblos. Un gentío de gente, un gentillal. Ah cabrón, ¿Cómo cuantos seremos tú? Quién sabe, porque siguen llegando camiones, es un hilo. Allá al frente, en la tarima que llaman templete, van llegando los meros, meros. Están probando el sonido… bueno, bueno, uno, dos, tres, probando, equipo de sonido. Si, dos, dos.
En eso, después de una espera larga, llega el señor candidato y aquello es apoteótico…los más bajitos estiran el pescuezo y se paran de puntitas. Se han roto las expectativas y cuando le dan la palabra sobreviene el silencio. Promete, promete y promete y a cada promesa atruenan los aplausos, alentados por uno que está en el templete. El discurso es breve pero muy sentido logrando que el público se emocione y grite hasta el cansancio. El está satisfecho. Termina el evento y a los que vinieron desde lejos les dan una torta o birria y su refresco. Todos contentos, buscan su transporte para regresar. Platican acerca del candidato, pero el camino es largo y mañana tendrán que trabajar. Volverán a la rutina.
Ya se aproximan las elecciones, ya están listos los dirigentes y dispuestos al MAPACHEO, “dicen que ya están listos los recursos, las despensas y que en cuanto se aproxime la elección, ya en la nochecita de la víspera salgamos a ofrecer y que dependiendo de como los veamos, renuentes o no, les soltemos el cañonazo. Allá, en la oscuridad, a deshora, los mapaches trabajan, la instrucción es precisa. Por las buenas o por las malas, pero se requiere asegurar. Eso depende solo de nosotros, confían en que sabremos convencer.
El día de la elección corren de un lado para el otro, gesticulan, sonríen, no hay nada que temer, pero por las dudas, listos con las urnas. Todo está en regla.
Esto es historia. Ahora con el INE todo ha cambiado y ya nada de lo anterior existe, pero todavía no sabemos quienes van a ser los buenos. Empecemos por el TAPADO.
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