Jalisco, México, Avanzada (02/09/2026).- Después de casi cuatro décadas de operación y de recibir a más de 25 millones de visitantes, Selva Mágica dejó de funcionar en Guadalajara. El cierre del parque de atracciones, ocurrido el 1 de septiembre, fue atribuido por la empresa operadora a una reestructuración global del grupo al que pertenece, aunque la decisión dejó también reclamos económicos de proveedores que aseguran tener pagos pendientes por alrededor de 16 millones de pesos.
Servicios Compartidos para el Entretenimiento, S.A. de C.V. (SECOEN), responsable de la operación del parque, informó el cierre mediante un comunicado en el que agradeció a las familias, visitantes y trabajadores que formaron parte de la historia del establecimiento.
La empresa destacó que durante décadas Selva Mágica se convirtió en un sitio de convivencia para varias generaciones de familias tapatías y en uno de los referentes turísticos de Guadalajara. Sin embargo, no ofreció detalles sobre la situación financiera que llevó a tomar la decisión ni precisó cuál será el destino de las instalaciones.
El cierre también abrió un frente de inconformidad entre proveedores que prestaron distintos servicios al parque. De acuerdo con sus señalamientos, existen adeudos que en conjunto rondarían los 16 millones de pesos. Algunos de ellos acudieron al lugar para exigir el pago de las cantidades que aseguran se encuentran pendientes.
La situación generó mayor molestia debido a que, según los propios proveedores, durante el fin de semana previo al cierre todavía se promocionaban y comercializaban paquetes anuales, mientras que pocos días después se anunció la suspensión definitiva de operaciones.
La clausura de Selva Mágica ocurre en medio de la crisis financiera que enfrenta The Dolphin Company, grupo al que pertenece la empresa operadora. El comunicado de SECOEN se limitó a señalar que el cierre forma parte de una reestructuración global, sin explicar cómo se atenderán los compromisos económicos con terceros ni qué ocurrirá con el complejo.
SECOEN también hizo énfasis en que Selva Mágica es una empresa independiente y ajena al Zoológico Guadalajara, institución a la que reconoció por el respaldo que brindó al proyecto desde sus primeros años.
Para sus trabajadores, la empresa aseguró que el cierre se realizó cumpliendo íntegramente con sus obligaciones. En su despedida, agradeció la entrega de quienes laboraron en el parque y sostuvo que fueron una parte fundamental de su historia.
Con su salida de operaciones, Guadalajara pierde uno de los espacios de entretenimiento que marcaron a varias generaciones. Pero mientras la empresa se despide de sus visitantes y reivindica casi 40 años de historia, proveedores y trabajadores de compañías externas mantienen abierta otra pregunta: cómo y cuándo serán cubiertos los adeudos que dejó el cierre.