Colima, México, Avanzada (19/05/2026).— En Colima, la violencia no solo ocurre en las calles o en espacios públicos; también se vive dentro de los hogares. Durante el primer trimestre del año, la Fiscalía General del Estado recibió mil 63 denuncias por violencia familiar, lo que representa un promedio de 11.8 casos diarios, de acuerdo con cifras oficiales reportadas al Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
La Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres (CONAVIM) define la violencia familiar como “el acto abusivo de poder u omisión intencional, dirigido a dominar, someter, controlar o agredir de manera física, verbal, psicológica, patrimonial, económica y sexual a las mujeres”, tanto dentro como fuera del domicilio familiar, cuando existe o existió una relación de parentesco o de pareja.
La misma CONAVIM advierte que este tipo de violencia representa una de las formas más graves y persistentes de agresión contra las mujeres, debido a que ocurre en espacios donde las víctimas deberían sentirse seguras. Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas (ONU Mujeres) señala que la violencia contra las mujeres tiene consecuencias físicas, psicológicas, sexuales e incluso mortales, además de afectar a las familias y comunidades enteras.
Colectivos feministas y organizaciones de defensa de los derechos de las mujeres en Colima, entre ellas el colectivo Las Rosas Rojas, han advertido que, en estados como Colima, la violencia familiar suele quedar invisibilizada por los altos índices de homicidios y otros delitos de alto impacto.
El reporte oficial muestra que Colima registró una tasa de 137.78 denuncias por violencia familiar por cada 100 mil habitantes durante el primer trimestre del año, la más alta del país. La cifra casi triplica la media nacional, que fue de 46.14.
La diferencia implica que en Colima el riesgo de sufrir violencia familiar es casi tres veces mayor que el promedio nacional. Después de Colima se ubicaron Coahuila, con una tasa de 100.11, y Baja California, con 92.43. En contraste, Yucatán reportó una tasa de 2.56 y Tlaxcala de apenas 0.55.
Pese a estas cifras, organizaciones civiles y especialistas en atención a víctimas han insistido en la necesidad de fortalecer las acciones emergentes de prevención y atención. ONU Mujeres y la CONAVIM recomendaron desde 2018 a los gobiernos estatales reforzar las políticas públicas de prevención, ampliar la atención psicológica y jurídica para víctimas, mejorar los mecanismos de denuncia y fortalecer la coordinación entre fiscalías, institutos de las mujeres y centros de justicia.
Además, la propia CONAVIM ha señalado en distintos posicionamientos públicos que la violencia contra las mujeres en México es un problema “grave e inocultable” y advirtió sobre la necesidad de actuar con medidas urgentes para evitar que la violencia familiar escale a agresiones más severas, incluidos feminicidios.
En Colima y, a pesar de la gravedad de la situación, no existe un programa extraordinario implementado por el Gobierno del Estado y los diez ayuntamientos para atender el problema de violencia familiar y, por el contrario, el CEPAVI y el ICM trabajan con sus programas cotidianos, pese a que las agresiones por violencia familiar no disminuyen.