Colima, México, Avanzada (12/11/2025).- Colima y Michoacán comparten más que una frontera: ambos estados enfrentan niveles de violencia que han obligado al Gobierno federal a desplegar operativos especiales para contener la presencia y expansión de grupos criminales.
En Michoacán, las fuerzas armadas pondrán en marcha el Plan Michoacán, anunciado este domingo en Palacio Nacional por el secretario de la Defensa Nacional, general Ricardo Trevilla, quien informó que el objetivo es “sellar las fronteras” del estado para impedir el ingreso o salida de grupos delictivos.
El general explicó que esta estrategia contempla un despliegue de 4 mil 140 elementos del Ejército, la Fuerza Aérea y la Guardia Nacional, en coordinación con los gobiernos de Colima, Jalisco, Querétaro, Guanajuato y Estado de México. “Se busca cerrar los pasos y cortar las rutas que utilizan las organizaciones criminales para moverse dentro y fuera de Michoacán”, precisó.
El plan forma parte de una estrategia regional de contención que involucra a las entidades vecinas, entre ellas Colima, donde también se han intensificado los operativos de seguridad.
De manera paralela, la Secretaría de Marina implementa el Plan Colima, mediante el cual se han realizado acciones coordinadas en los municipios de Manzanillo, Colima, Tecomán y Villa de Álvarez, logrando la detención de 22 personas y el aseguramiento de armas y drogas.
La dependencia federal informó además que mantiene activa una campaña de denuncia anónima para que la población colabore en la identificación de actividades ilícitas. A través de su portal oficial, la Marina invita a los ciudadanos a reportar de manera confidencial cualquier hecho relacionado con la delincuencia organizada.
El vínculo entre Colima y Michoacán no es nuevo. El 3 de abril de 2014, durante una visita a Colima, el entonces líder de las autodefensas michoacanas, José Manuel Mireles Valverde, denunció que los grupos criminales que operaban en Tierra Caliente habían huido hacia Colima. Según reportes hemerográficos, Mireles se reunió con autodefensas en los límites de Coahuayana, donde también asistieron habitantes de Tecomán, y advirtió que si el estado no actuaba con firmeza “pronto estaría como Michoacán, con extorsiones, violaciones y asesinatos”.
Once años después, la advertencia de Mireles parece haberse cumplido: Colima y Michoacán comparten hoy una violencia persistente que no ha podido ser contenida, pese al despliegue militar y los operativos federales en la región.