Durante un foro público en el Club de Leones, habitantes y sectores productivos advirtieron que la obra afectará la pesca, la producción de sal, la movilidad y la salud, mientras que especialistas y autoridades federales reconocieron que el proyecto implicará la pérdida de manglar y selva baja en una zona considerada sitio Ramsar.
Colima, México, Avanzada (03/10/2025).- Ecologistas, pescadores, salineros y ciudadanos en general unieron sus voces para rechazar la ampliación del puerto de Manzanillo hacia el vaso II de la Laguna de Cuyutlán, proyecto que calificaron como un “ecocidio” que pondrá en riesgo la pesca, las salinas, el entorno ecológico y la calidad de vida de la población.
Durante el foro público “Desarrollo del Puerto Nuevo Manzanillo en el vaso II de la Laguna de Cuyutlán”, realizado este jueves en el Club de Leones, los asistentes denunciaron que la obra traerá más perjuicios que beneficios. “Le van a dar en la torre al Vaso II”, reclamaron pescadores que aseguran que cada vez hay menos captura debido a los proyectos de desarrollo portuario.
Salineros advirtieron que la ampliación afectará directamente la producción de sal, mientras que pobladores reprocharon que los proyectos ligados al puerto han deteriorado la movilidad, con bloqueos constantes de tráileres que complican la vida cotidiana, pero también han afectado la salud de la ciudadanía como lo que sucede con la Termoeléctrica.
El encuentro contó con una importante participación de opositores al proyecto, quienes exigieron claridad y sinceridad a las autoridades federales sobre los efectos de la ampliación. También reprocharon la ausencia de legisladores federales, estatales y autoridades municipales.
En contraste, especialistas y funcionarios que acudieron al foro señalaron que el proyecto se encuentra en fase de evaluación y que se analizan acciones de mitigación para disminuir el impacto ambiental en el Vaso II, hábitat de miles de especies de flora y fauna.
Un día antes, la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Alicia Bárcena, reconoció que la ampliación del puerto implicará la pérdida de 222 hectáreas de vegetación, de las cuales 97 son de manglar y 48 de selva baja. Recordó que la Laguna de Cuyutlán está considerada sitio Ramsar y representa el 90 por ciento de los humedales de Colima.
Bárcena sostuvo que el reto es lograr que el proyecto sea compatible con el entorno, con medidas estrictas de prevención, mitigación y compensación ambiental. “Es el cuarto humedal más grande de México y por eso nos preocupa”, dijo. Aclaró que el proyecto ingresó a la Semarnat el 3 de marzo de 2025, pero después hubo un desistimiento acordado, el 13 de julio siguiente, por lo que la parte promovente elaboró una nueva Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), que es la que actualmente se está evaluando.