Malas Compañías
Autor: Mario Alberto Solís Espinosa.
Los negocios realizados desde el poder serán siempre cuestionables, pues lindan con el abuso de poder, el tráfico de influencias, el uso de información privilegiada y otras prácticas que acompañaron el ejercicio de la gobernanza durante décadas y parece que no se han extinguido en el nuevo régimen.
Una reciente investigación del periodista Óscar Adrián Luna reveló que la gobernadora Indira Vizcaíno Silva y su familia constituyeron en mayo de este año dos empresas para comerciar productos agrícolas; justo un mes antes de que la propia mandataria colocara la primera piedra de lo que será un mercado de abastos para la entidad.
No es la primera vez que la familia Vizcaíno incursiona en nuevos negocios, pues desde hace unas semanas, el hermano de la titular del Poder Ejecutivo aparece como socio mayoritario de una compañía transportista, a pesar de que como presidente del DIF Estatal no percibe salario alguno.
La participación de la gobernadora Indira Vizcaíno en la constitución de nuevas empresas es inadmisible, pues al margen del origen de los recursos necesarios para dicha transacción, queda de manifiesto un nocivo apego a las viejas formas de ejercer el poder, cuando se entendían los cargos gubernamentales como trampolines hacia la riqueza.
Además, podría sospecharse que para proyectar negocios futuros y redituables empresas, la mandataria colimense utiliza información a la que nadie más tiene acceso, tal como se hizo en sexenios pasados, sobre todo en el ámbito inmobiliario, sector que catapultó nuevas fortunas en el estado.
Con datos reservados a su disposición, funcionarios gubernamentales que aun sin antecedentes en el ramo deciden convertirse en empresarios abusan de su posición y representan una competencia desleal para quienes tradicionalmente se dedican a estas actividades.
Desde su posición de privilegio, los servidores públicos que debutan en el mundo de los negocios llevan ventaja sobre el resto, pues su cargo ejercerá de manera lógica influencia y presión sobre el resto de los participantes en el negocio, pervirtiendo de esa manera la competencia.
Por otro lado, resulta imprudente el proceder de Indira Vizcaíno y algunos de sus familiares, toda vez que en menos de cuatro años de administración adquirieron residencias en un lujoso fraccionamiento y constituyeron varias nuevas empresas, todo desde el régimen que se autodenomina de la transformación y que tiene a la austeridad como una de sus principales banderas.
Los postulados del movimiento lopezobradorista poco se corresponden con funcionarios que en unos años han transformado su patrimonio y estilo de vida; tales gobernantes son los verdaderosaspiracionistas que el exmandatario condenó desde el púlpito mañanero, pues sueñan con convertirse, luego de tres o seis años, en nuevos ricos.
La gobernadora Indira Vizcaíno Silva tiene todo el derecho en incursionar en el ramo de los negocios y las empresas, pero si ese es su verdadero interés tendría que separarse del cargo, pues de otra forma lo está aprovechando para beneficiarse, justo como lo hicieron sus antecesores.
Nada tiene de malo emprender y crear empresas, pero sí es cuestionable hacerlo cuando se ejerce un cargo público, pues en esa última responsabilidad el gobernante en cuestión tendría que estar dedicado totalmente a las labores propias de su nivel, dejando los proyectos personales para cuando termine su periodo.
No hacerlo de esa forma podría considerarse un acto de corrupción, porque en el mejor de los casos se distraen tiempo, esfuerzos y la investidura para buscar un beneficio propio; mientras que en el peor escenario se utilizan recursos públicos e información para iniciar lucrativos negocios que garantizan el poder económico para los años venideros.
Al mostrarse tan entusiastas con la actividad empresarial, los negocios y los bienes materiales, la gobernante colimense y sus familiares arriesgan el bono que la sociedad todavía le otorga al lopezobradorismo, cuyo líder moral siempre dejó bien claro que debe separarse el poder político del poder económico, pero parece que muchos de sus seguidores ya lo olvidaron.
BREVE HISTORIA PARA CAMILA. Hace unos días la princesa me sorprendió con un sencillo “te compré alguito”. Luego de expresarle que no era necesario recordé que también debo inculcarle la generosidad. Agradecí y le pregunté por lo que había adquirido, me respondió con la foto del álbum vinilo de Desintegration. Me conmovió que en su viaje, la exmoconeta y ahora señorita piense en las cosas que compartimos juntos, como la música, la afición por algunos grupos y las horas de discusión sobre otros artistas. Ahora estoy obligado a comprar un reproductor de vinilos para escuchar este disco y todos los futuros que elijamos juntos, se aceptan ofertas.