Colima, México, Avanzada (05/06/2025).- Javier lleva seis meses esperando una cirugía sencilla pero urgente: el retiro de un catéter que le colocaron en el riñón desde noviembre de 2024. La intervención debía realizarse un mes después de la colocación, pero hasta ahora no hay quirófano disponible en el IMSS-Bienestar de Villa de Álvarez. Así lo denunció el propio afectado a Meganoticias Colima, medio en el que relató su prolongada espera, sin que las autoridades médicas le hayan ofrecido una fecha concreta para resolver su problema de salud.
La historia de Javier no es única. Cientos de pacientes derechohabientes del IMSS y del ISSSTE en Colima enfrentan condiciones similares: largos tiempos de espera para cirugías, falta de médicos especialistas, escasez de insumos médicos y saturación de servicios. En muchos casos, esta situación no sólo pone en riesgo la salud de los pacientes, sino que también impacta gravemente su economía, pues ante la falta de atención pública, deben recurrir a servicios privados para poder atender emergencias.
En el caso del ISSSTE, la situación no es mejor que en el IMSS. La institución cuenta con apenas un urólogo para atender a toda la derechohabiencia en el estado, lo que ha llevado a que cirugías consideradas urgentes sean programadas con hasta seis meses de retraso. Esta carencia ha obligado a muchos pacientes a pagar tratamientos y operaciones en hospitales particulares, absorbiendo costos que van desde los miles hasta los cientos de miles de pesos.
La falta de respuesta institucional ha generado también expresiones de inconformidad pública. El pasado viernes, integrantes del Movimiento Magisterial 28/30 protestaron en las instalaciones del ISSSTE en Colima, denunciando las deficiencias de los servicios de salud y la indolencia de las autoridades ante las condiciones precarias en las que deben atenderse los trabajadores del Estado.
A esta situación se suma la escasez de insumos médicos, equipos en mal estado y personal insuficiente en hospitales de ambos sistemas. Pacientes con cáncer, enfermedades renales o crónicas han denunciado que no hay la totalidad de medicamentos disponibles y en ocasiones, los estudios necesarios para continuar sus tratamientos deben realizarlos por fuera, pagando de su propio bolsillo.