México, Avanzada (02/06/2025).- A partir de un artículo publicado por Ciencia UNAM y firmado por María Luisa Santillán, se da a conocer un estudio encabezado por el doctor Benjamín Domínguez Trejo, de la Facultad de Psicología de la UNAM, que identifica biomarcadores autonómicos e inmunológicos como la interleucina 6 (IL-6), los cuales permiten medir de forma objetiva el estado emocional de pacientes con cáncer de mama y su influencia directa en la calidad de vida y la sobrevida.
La investigación, en la que colaboran inmunólogos, biólogos, ingenieros y oncólogos, demuestra que el apoyo social y emocional no solo mitiga el dolor crónico, sino que también reduce la respuesta inflamatoria del sistema inmunológico, incluso por encima de los efectos de los tratamientos médicos convencionales. “Hemos demostrado que el apoyo social disminuye la respuesta inflamatoria en pacientes sobrevivientes de cáncer, y si se suman ambos recursos –emocional y médico– los resultados son óptimos”, puntualizó Domínguez Trejo.
Este proyecto innovador utiliza muestras de saliva para medir los niveles de IL-6, una molécula asociada al estrés, depresión y soledad. Estas pruebas, junto con termografías faciales que analizan las variaciones de temperatura en respuesta a estímulos emocionales, permiten identificar a las pacientes más vulnerables y precisar intervenciones psicológicas personalizadas. “Sentirse acompañado es una medicina natural, pero no todos se sienten acompañados, por eso estas mediciones son cruciales para determinar quiénes necesitan más apoyo”, explicó el especialista.
Según datos del INEGI y la Organización Mundial de la Salud, el cáncer de mama es la segunda causa de muerte en mujeres mayores de 20 años en México, con una incidencia creciente, especialmente en mujeres mayores de 40 años. Por ello, se subraya la importancia de abordar esta enfermedad de forma integral, combinando tratamientos médicos con un manejo emocional efectivo.
Además del trabajo con pacientes de cáncer de mama, esta metodología ya se aplica en otras poblaciones, como pacientes de dolor crónico en hospitales del ISSSTE, y próximamente se implementará en un Centro Comunitario de Iztapalapa para personas con diabetes. María, una de las participantes en el estudio, destacó: “Yo me llevo de este proyecto el conocimiento para aprender a manejar mejor mis emociones y avanzar en el proceso, pues en la medida en que se estudien las emociones podemos dar otro manejo a nuestra enfermedad”.
*El presente texto fue redactado a partir de un artículo originalmente publicado en Ciencia UNAM: https://n9.cl/3j8xg.