Colima, México, Avanzada (07/05/2025).- A unos días del Día de las Madres, la gobernadora de Colima, Indira Vizcaíno Silva, volvió a usar el escenario de sus “Diálogos por la Transformación” para dar un giro personal a un tema público. Esta vez, habló desde su experiencia como madre y sostuvo que la maternidad no solo la ha transformado como persona, sino que también le ha enseñado a ser mejor funcionaria.
“La maternidad es lo más significativo que me ha pasado en la vida”, dijo, para luego compartir seis enseñanzas que —según ella— deberían guiar el servicio público: tener empatía, escuchar más que hablar, tener paciencia, buscar soluciones en lugar de culpables, valorar el trabajo en equipo y entender que los sentimientos de los demás son tan válidos como los propios.
La gobernadora incluso relacionó la violencia con la maternidad, al asegurar que “la inequidad y la violencia de género afectan cómo podemos ejercerla”, y que su deber como gobernante le exige trabajar por el bienestar de todos los niños, incluso si eso le roba tiempo con los suyos.
Pero mientras Vizcaíno hablaba con emoción sobre su experiencia como madre, hubo una ausencia dolorosa en su mensaje: ni una sola palabra para las miles de mujeres colimenses que este 10 de mayo no podrán abrazar a sus hijos. Algunas pasarán el día en colectivos de búsqueda, aferradas a la esperanza de encontrar con vida a los suyos; otras encenderán veladoras o llevarán flores al panteón, víctimas del mismo horror que desde hace años se ha instalado en el estado.
Porque en Colima no sólo se vive con miedo. También se sobrevive al dolor. El estado encabeza la tasa nacional de homicidios dolosos, está entre los cinco con más feminicidios y muertes violentas de mujeres, y también figura entre los que más fosas clandestinas han registrado. La zona conurbada Colima–Villa de Álvarez fue clasificada como la más violenta del mundo desde que Indira Vizcaíno asumió el cargo.
En ese contexto, su reflexión sobre la maternidad, aunque emotiva, suena desconectada de la realidad de muchas madres colimenses, que no quieren lecciones de crianza, sino respuestas, justicia y paz.
Como ya es habitual, la gobernadora se adapta a cada fecha con el vestuario o el discurso que la ocasión demande: vestida de Adelita en noviembre, de Guadalupana en diciembre, feminista el 8 de marzo. Ahora, en mayo, se presenta como madre amorosa que gobierna desde el corazón. Pero para muchas otras madres en Colima, este día no será de celebración, sino de duelo y resistencia.
Porque mientras algunas enseñan a gobernar desde la ternura, otras aprenden a vivir con la ausencia.