México, Avanzada (08/04/2025).- Por la tarde del 30 de marzo, Ivón Maricela López Rosendo salió de su casa con la intención de pasar una noche entre amigas. Nada parecía fuera de lo común. Vestía un vestido azul, subió a su bicicleta eléctrica tipo triciclo y partió con la sonrisa confiada de quien cree estar en compañía segura. No sabía —ni ella, ni su familia— que sería la última vez que cruzaría la puerta.
La reunión avanzó con música, risas y nuevas caras. Entre las asistentes, Fernanda “N” y Yuliana “N” se acercaron a Ivón. La invitaron, con insistencia, a continuar la fiesta en una casa de la colonia Santo Domingo, en Coyoacán. Sus amigas declinaron. Ivón se fue con ellas.
Pasaron las horas. En los registros de las cámaras de seguridad se le ve llegar con las dos mujeres al domicilio señalado. Tras ellas, aparece Ivón pedaleando. La puerta se cierra. Luego, solo hay salidas: primero las dos mujeres, después un hombre vestido de gris que sube a un auto oscuro donde viajan otras personas. De Ivón, no hay rastro.
Durante días, su familia preguntó, buscó, pegó volantes. Hasta que el 3 de abril, la noticia más temida se confirmó: Ivón fue hallada sin vida. Su caso, ya tipificado como feminicidio, puso nuevamente sobre la mesa la brutalidad que acecha a las mujeres en espacios que, por costumbre, deberían ser seguros.
La Fiscalía de la Ciudad de México informó que Fernanda “N” y Yuliana “N” fueron detenidas el 1 de abril, y se les investiga por desaparición forzada cometida por particulares. Permanecen bajo prisión preventiva mientras el proceso avanza. La audiencia decisiva será el 8 de abril.
Mientras tanto, el hombre con el que también se vio a Ivón en la vivienda —identificado como Agustín— continúa prófugo. Su participación es clave. Las autoridades catearon la casa y buscan pruebas que arrojen claridad sobre lo ocurrido en esas últimas horas.
La historia de Ivón Maricela no solo sacude por su desenlace, sino por la traición disfrazada de camaradería, por el engaño que encontró en quienes se presentaron como amigas. Hoy, su nombre se une a la lista de mujeres que nunca debieron ser noticia por su ausencia.
En medio de la indignación social, queda la exigencia de justicia, y la urgencia de que ninguna mujer más confíe en vano.