Colima, México, Avanzada (29/08/2024).-En Colima, la política educativa de mantener salones de clase con un mínimo de 28 estudiantes y hasta 45, aplicada tanto en turnos matutinos como vespertinos y nocturnos sin revisar los contextos. Lo anterior, ha generado controversias entre diversos docentes locales, especialmente cuando se comparan estas cifras con las prácticas en otros países y en las escuelas privadas locales.
Un ejemplo reciente del impacto de esta política es el caso de Ana, una adolescente de 14 años que sufrió un ataque de ansiedad en su salón de clases, donde convive con otros 40 estudiantes. “Me sentí apretada y sin espacio, y eso me desesperó”, explicó Ana, quien cursa el tercer año de secundaria en un turno matutino en la entidad.
La situación de Ana refleja un problema más amplio. Mientras que las escuelas privadas en Colima limitan el tamaño de los grupos a entre 15 y 28 estudiantes, en las públicas, en este inicio del ciclo escolar en Colima, se han impuesto números considerablemente más altos, lo que contrasta con las recomendaciones de organismos internacionales como la UNESCO y la OCDE. Según estas organizaciones, el tamaño ideal de un salón de clases debería oscilar entre 20 y 25 estudiantes para garantizar una educación de calidad y excelencia, permitiendo a los docentes brindar una atención más personalizada. En contraste, la política de la Secretaría de Educación de Colima, que establece salones con hasta 45 alumnos, impide que los profesores puedan dedicar suficiente tiempo a cada estudiante durante las clases de 50 minutos.
El contraste se agudiza cuando se consideran las demandas de los docentes de la Secundaria José Vasconcelos, en el turno vespertino, quienes han rechazado la decisión de la Secretaría de Educación de cerrar grupos debido a la baja matrícula. Los maestros, respaldados por padres de familia, han exigido la creación de un grupo de trabajo mixto para analizar la situación de las escuelas vespertinas, argumentando que el cierre de grupos no considera el impacto negativo en la calidad educativa. Según ellos, los grupos más pequeños, lejos de ser una desventaja, permiten una mejor atención a los estudiantes, alineándose con las mejores prácticas internacionales.
Esta situación también pone en relieve un debate más amplio sobre la educación en Colima. Mientras que, en países como Finlandia, el tamaño promedio de los salones de secundaria es de 20 estudiantes, en Colima se pretenden salones con números que, según los expertos, comprometen la excelencia educativa, uno de los principios fundamentales de la Nueva Escuela Mexicana. Además, el martes un padre de familia en la secundaria Vasconcelos expresó su preocupación por la seguridad, especialmente en una zona sísmica, donde grupos numerosos podrían aumentar los riesgos en caso de emergencias.
A pesar de las reiteradas peticiones por parte de los profesores de la Secundaria José Vasconcelos y otros actores educativos, la Secretaría de Educación de Colima aún no ha dado una respuesta satisfactoria, manteniendo su postura de cerrar un grupo por baja matrícula y de cerrar las escuelas nocturnas para trabajadores, que operaban en Colima y Villa de Álvarez y pertenecían al sistema federalizado. La secundaria Nocturna en Colima funcionaba en el edificio de la primaria Libro de Texto Gratuito y prestó sus servicios durante más de cuarenta años.
*Fotografía ilustrativa.