Columna
El puercoespín
La consulta en Jalisco
Se instalarán 970 Centros de Recepción de Opinión en los 125 municipios distribuidos en las 12 regiones del estado y estarán disponibles 100 centros permanentes en el área metropolitana de Guadalajara. El ejercicio se realizará durante cuatro fines de semana, iniciando este 27 y 28 de noviembre; y los días 4, 5, 11, 12, 18 y 19 de diciembre. Las personas que cuenten con credencial vigente (del INE) y con domicilio en la entidad, son las que podrán participar.
La consulta sobre el Pacto Fiscal, en Jalisco, ha tenido un inicio desmotivador y marcado por la escaza participación de los ciudadanos jaliscienses, por múltiples razones, entre otras, porque la consulta no les es muy cercana a la gente; porque ésta percibe que es un asunto entre políticos y la disputa por los dineros públicos y donde ellos nada tiene tienen que ver, es un asunto de la sociedad política; otra razón de peso es que la gente siente que es consultada solo cuando a los políticos les conviene.
La consulta de Enrique Alfaro, de entrada, ya es una consulta fallida porque uno de los objetivos era negociar más monto en el presupuesto de 2022, cosa que no logró; y por otro lado, porque está teniendo una disputa política con Raúl Padilla López (UdeG) que no le está resultado la jugada a Enrique Alfaro, hasta ahora.
Lo cierto es que, un instrumento tan importante como la consulta ciudadana, está siendo manipulada por los dueños de los partidos y está siendo tomada como rehén por los políticos en el poder. La están pervirtiendo y los ciudadanos lo perciben.
La cosas importantes, como las consultas ciudadanas, no las podemos dejar en manos de los partido partidos políticos porque todo lo que tocan lo pervierten y lo contaminan, en pocas palabras, lo echan a perder.
La revocación de mandato
La consulta popular para enjuiciar a los ex presidentes tuvo sus claroscuros y, finalmente, provocó algo muy importante en su ejecución: en sí misma, su realización, fue un triunfo de los ciudadanos.
El INE y toda las derechas, muy antidemocráticas, vieron en la consulta un enemigo a futuro, y tienen razón, la consulta puede convertirse en un instrumento efectivo para los ciudadanos y su existencia es una amenaza para los políticos y sus partidos; sin embargo, también es cierto que el presidente al haberse negado a votar a favor del enjuiciamiento de los ex presidentes aniquiló esa consulta, en particular, porque provocó el desánimo y la prospectiva de haber participado en un evento inútil y carente de efectividad.
La derecha, fiel a sus convicciones, rechazó el instrumento porque efectivamente la consulta es una amenaza para su existencia y sus prácticas corruptas; sin embargo, el partido en el poder también colaboró en su fracaso por omisión.
La revocación de mandato está transitando por las mismas vías de la consulta del enjuiciamiento de los ex presidentes, donde una derecha dispuesta a no dejar prosperar los instrumentos de la democracia participativa o a usarlos a su conveniencia, como es el caso de Enrique Alfaro en Jalisco, y la izquierda impulsándola, más por inercia, que con entusiasmo y convicción, es decir, que Morena, ante su inmovilidad política, opta por seguir las instrucciones de Palacio y actúa, más por inercia, que por convicciones o resoluciones programáticas. El resultado es que tenemos una promoción de la revocación de mandato en todo el país, y Colima, no es ajeno, a una actitud de modorra e ineficiencia política. Los cuadros están agotados y apáticos. Les falta aproximadamente 25 día para conseguir las 26 mil firmas que les corresponden –que por cierto son pocas– y tan solo llevan 9 mil.
Si a lo anterior le agregamos la falta de interés político de la gente –pues no ve amenazada la presidencia de Amlo– y el sabotaje del INE lo más probable es que, de continuar así las cosas, tendremos una revocación de mandato gris, y sobre todo, con escasa participación ciudadana, muy a pesar de los altos índices de popularidad del presidente.
Lo cierto es que todos los partidos políticos de derecha, e incluida la izquierda con Morena, sienten amenazados sus intereses con estos instrumentos de democracia participativa.
En Colima, por ejemplo, Moreno ha sido incapaz a través del Congreso promover las leyes secundarias que reglamenten la revocación de mandato a nivel local –dígase gobiernos estatal y municipales—porque no les conviene poner en riesgo sus puestos y sus ingresos monetarios.
La revocación de mandato debe legislarse a nivel local para que, cuando menos, los ciudadanos tengamos la posibilidad legal de un instrumento para no volver a sufrir un gobierno tan catastrófico con el de Nacho Peralta.
Lo aplican cuando les conviene
Enrique Alfaro está promoviendo una consulta para discutir el Pacto Fiscal, lo hace porque le conviene, pero dentro de sus intereses –del gobernador– los jaliscienses tendrán una experiencia y un precedente para futuras consultas que respondan a intereses legítimos y prioritarios de los ciudadanos jaliscienses.
La revocación de mandato a nivel nacional es lo mismo, hoy no causa mucho entusiasmo porque la presidencia no está amenazada, pues el presidente tiene amplios consensos, pero será un ejercicio, aunque limitado, muy pedagógico.
Lo importante sería que esto tuviera una extensión a nivel local, como ya está ocurriendo en Jalisco, donde lo verdaderamente importante, hoy, no es qué se consulta sino la consulta en sí misma que será un gran precedente. Lo mismo aplica para la revocación de mandato.
Los mecanismos de la democracia participativa hace daño a los intereses políticos y monetarios de los partidos, pero hace bien a los ciudadanos.
Lo que hace daño a los partidos políticos sirve a la gente. Eso es indiscutible.