Sara Elizabeth Cernas advierte que la reducción de la violencia homicida no cuenta toda la historia y pide evaluar las fallas institucionales en la atención de las violencias contra las mujeres
Colima, México, Avanzada (30/09/2026).— Aunque los asesinatos de mujeres registran una disminución en Colima, las desapariciones y los suicidios de mujeres muestran una tendencia al alza en las cifras oficiales, advirtió Sara Elizabeth Cernas Verduzco, integrante de la Red Colimense por los Derechos Humanos de las Mujeres.
“Si bien es cierto que los asesinatos de mujeres van a la baja, como podemos ver en la gráfica, ¿por qué las mujeres desaparecidas y las mujeres que se suicidaron van a la alza?”, cuestionó la politóloga y defensora de derechos humanos en un video difundido por la organización.
Cernas planteó que la disminución de un indicador no debe ocultar otras manifestaciones de la crisis que enfrentan las mujeres en la entidad y llamó a dimensionar lo que existe detrás de las estadísticas. “Y no, no estoy describiendo una guerra, estoy describiendo a Colima”, expresó.
La activista recordó que durante 2026 se han contabilizado 58 mujeres asesinadas en el estado y que únicamente dos casos han sido reportados como feminicidios ante el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. El SESNSP precisa que sus estadísticas provienen de las carpetas de investigación iniciadas por las fiscalías y procuradurías estatales.
Sin embargo, Cernas sostuvo que la violencia contra las mujeres no puede medirse exclusivamente a partir de los homicidios. A las muertes violentas, dijo, se suman las desapariciones, los suicidios y la existencia de cuerpos que permanecen sin identificar o reclamar en el Servicio Médico Forense.
“Tenemos una crisis de mujeres que no se sabe dónde están. Otra crisis de mujeres que se encuentran en el SEMEFO sin ser reclamadas o que no se sabe quiénes son. Y otra crisis de feminicidios”, afirmó.
El problema de las desapariciones tiene antecedentes importantes en la entidad. Red Lupa documentó que, con corte a mayo de 2026, las mujeres de entre 15 y 19 años representaban el 20.66 por ciento de las mujeres desaparecidas y no localizadas registradas en Colima. El organismo también señaló que Tecomán concentraba el mayor número acumulado de personas desaparecidas en el estado.
La advertencia sobre los suicidios requiere distinguir las cifras correspondientes específicamente a mujeres de la tendencia general de la población. Apenas el 22 de septiembre, la Secretaría de Salud de Colima informó que la tasa general de suicidio disminuyó de 11.1 por cada 100 mil habitantes en 2021 a 5.6 en 2025. El señalamiento de Cernas se refiere específicamente al comportamiento que observa entre las mujeres.
La defensora también colocó sobre la mesa otro indicador de violencia: las llamadas de emergencia al 911. En su exposición señaló que durante junio y julio se registraron 53 mil 646 llamadas relacionadas con incidentes de violencia contra las mujeres y 94 mil 553 por violencia familiar.
Para Cernas, incluso esas cifras tienen una limitación: únicamente reflejan los episodios en los que alguien consiguió comunicarse para solicitar auxilio.
La activista cuestionó que la discusión pública se concentre en destacar la reducción de determinados delitos sin examinar simultáneamente otros indicadores ni evaluar la respuesta institucional.
“Aquí no se trata de echar culpas, se trata de evidenciar las fallas y los retos institucionales, porque no sólo se trata de hablar de disminución de cifras, como si la vida de las mujeres que ya no están no importara”, sostuvo.
Cernas planteó que la respuesta gubernamental debe incluir presupuesto suficiente para atender la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres, pero también mecanismos de rendición de cuentas que permitan conocer cómo están actuando las instituciones.
“Necesitamos rendición de cuentas, conocer cómo actúa la autoridad, evaluar, identificar dónde el gobierno está fallando y corregir lo que se tenga que corregir”, expresó.
Colima mantiene vigente la Alerta de Violencia de Género y para 2026 existen recursos federales destinados a acciones relacionadas con su cumplimiento. En el convenio publicado oficialmente se reconoce que la entidad ha registrado niveles de violencia contra las mujeres superiores al promedio nacional, particularmente en homicidios dolosos.
Cernas sostuvo que la repetición cotidiana de asesinatos, desapariciones y hechos de violencia entraña además el riesgo de normalizarlos y reducirlos a estadísticas.
“Si normalizamos cada ficha de búsqueda, dejaremos al olvido que esta mujer existió y que hay una familia que la busca”, advirtió.
La integrante de la Red Colimense llamó finalmente a mantener la exigencia de justicia y a que la reducción de algunos indicadores no detenga la revisión de las políticas públicas dirigidas a prevenir y atender la violencia contra las mujeres.
Video tomado de la Red Colimense por los Derechos Humanos de las Mujeres.