En año y medio fueron autorizados 26 desarrollos habitacionales y campestres; predominan proyectos donde las casas superan 1.6 millones de pesos, mientras la oferta popular se desplaza hacia la periferia y llega antes que los servicios.
Colima, México, Avanzada (21/08/2026).- En Colima se construyen más fraccionamientos, pero no necesariamente más vivienda al alcance de la mayoría de la población. Entre enero de 2025 y el 15 de agosto de 2026, el Periódico Oficial publicó la autorización de 26 nuevos programas habitacionales o campestres: 11 durante el año pasado y 15 en lo que va de 2026.
En los planos oficiales aparecen nombres como Toscana, Allure Residencial, Arkadia, Santa Cristina, Balmoral, Álamo Residencial, Savanna Hábitat Residencial, Distrito Capacha y Villa Serena, entre otros.
La expansión contrasta con el rezago de la vivienda popular: en la oferta inmobiliaria revisada predominan casas con precios superiores a los 2 millones de pesos, mientras que las unidades por debajo del millón son escasas, usadas o se localizan en colonias periféricas.
Lo anterior muestra que tener empleo estable dejó de ser suficiente para garantizar el acceso a un patrimonio. Jóvenes, docentes, policías, empleados estatales, trabajadores informales y asalariados promedio enfrentan precios que superan su capacidad de endeudamiento, lo que les impide tener una vivienda cercana a sus zonas de trabajo y estudio, por lo que deben optar por colonias alejadas de la zona urbana.
Para quienes trabajan en la informalidad, el problema comienza antes: aunque puedan cubrir una mensualidad, deben comprobar ingresos y conseguir que alguna institución financiera les autorice el crédito.
Mientras tanto, la construcción se concentra en nuevos corredores residenciales al norte de Colima, alrededor de La Capacha y en las periferias de Villa de Álvarez, Comala, Chiapa, El Chivato y San Joaquín.
Por ejemplo, en las colonias residenciales cercanas a La Capacha, las casas se anuncian entre 2.5 y 4.9 millones de pesos, de acuerdo con la oferta revisada en portales inmobiliarios.
Santa Rosa, al noroeste de Villa de Álvarez, contempla 377 lotes habitacionales, muchos de aproximadamente 96 metros cuadrados; Hacienda El Trapiche, cerca de San Joaquín, programa 329, y Villa Serena, al noreste de Villa de Álvarez, incluye 130 lotes habitacionales.
La alternativa para las familias con menores ingresos ha sido buscar vivienda usada o trasladarse a colonias cada vez más alejadas. El menor precio de la vivienda adquirida se compensa con traslados prolongados, gasto en transporte y distancia respecto de escuelas, empleos, hospitales y oficinas públicas.
Los programas parciales reservan superficies para vialidades, áreas verdes y equipamiento, pero la autorización publicada no demuestra que el transporte, la telefonía, el internet o los servicios de salud funcionen cuando las casas comienzan a habitarse.
Las colonias La Fortuna y La Reserva, en Villa de Álvarez, muestran esa contradicción, ya que ambas cuentan con autorizaciones oficiales como fraccionamientos, pero colonos reportan deficiencias en la conectividad.
En La Fortuna persisten quejas por el acceso limitado a internet, mientras que en La Reserva habitantes señalan que, dentro de algunos sectores, la comunicación telefónica depende del servicio de wifi porque la señal móvil es deficiente o inexistente.
Rentar tampoco resuelve el problema habitacional, porque las rentas promedio en la zona conurbada oscilan en 7 mil pesos mensuales y, en zonas más alejadas del movimiento urbano, alrededor de 5 mil pesos.
En colonias como Villas Providencia y Buenavista aparecen rentas de entre 5 mil y 7 mil 500 pesos; en Las Lagunas, Vista Bugambilias, Jardines Vista Hermosa y Las Víboras oscilan entre 9 mil y 17 mil, mientras que en Esmeralda Norte, El Chivato y Lomas Vistahermosa alcanzan hasta los 24 mil 500 a 30 mil pesos mensuales.
Quienes cuentan con ingresos altos pueden comprar dentro de cotos o zonas residenciales; quienes no, deben endeudarse por décadas, permanecer en el mercado de renta o mudarse a la periferia. Colima tiene más suelo urbanizado y nuevos fraccionamientos, pero la vivienda económica ha quedado relegada.
*Imagen ilustrativa.