Avanzada (30/07/2026).- La ciudad autónoma de Ceuta enfrenta una de las mayores crisis migratorias de los últimos años, luego de que un flujo masivo de personas procedentes de Marruecos lograra ingresar por mar y por la frontera terrestre del Tarajal, en un episodio que medios locales califican como una presión migratoria sin precedentes, incluso superior a la registrada durante la crisis de mayo de 2021.
Los cruces se han mantenido durante más de una semana a través de dos rutas: decenas de migrantes han intentado llegar a nado por la costa, mientras que otro grupo consiguió acceder por el espigón fronterizo del Tarajal, donde la Gendarmería marroquí no logró contener el avance.
Ante la magnitud del ingreso, la Policía Nacional desplegó un amplio operativo para bloquear la carretera del Tarajal y evitar que los migrantes avanzaran hacia el resto de la ciudad. Los agentes utilizaron, en algunos casos, defensas reglamentarias para contener el flujo; sin embargo, numerosos migrantes lograron esquivar el cordón policial y se dispersaron por distintos puntos urbanos, principalmente en el barrio del Príncipe y zonas aledañas.
Las autoridades también restringieron la circulación vehicular en las glorietas cercanas a la frontera para facilitar las labores de seguridad y control.
La llegada masiva de personas transformó la actividad cotidiana en las barriadas del sur de Ceuta. En colonias como Príncipe Alfonso, Príncipe Felipe, el entorno del Hospital Universitario y las 317 Viviendas de Loma Colmenar fue reportada una presencia inusual de migrantes caminando por calles y carreteras.
La situación obligó al cierre de diversos establecimientos comerciales y provocó la suspensión temporal del servicio de transporte público, incluidos autobuses y taxis que cubren la ruta hacia la frontera.
La emergencia también dejó consecuencias fatales. Durante los intentos de cruce fueron reportadas dos nuevas muertes, además de varios casos de paro cardiorrespiratorio atendidos por los servicios de emergencia. De acuerdo con fuentes de la Guardia Civil citadas por medios locales, los recursos sanitarios se encuentran rebasados por la cantidad de personas que requieren atención.
Estos fallecimientos se suman a otras muertes registradas en días recientes en el mar durante intentos de alcanzar territorio español.
Frente al incremento de la presión migratoria, el Ministerio del Interior de España defendió la cooperación con Marruecos y calificó de “ejemplar” la coordinación entre ambos países. El Gobierno español atribuyó el repunte de los cruces a organizaciones dedicadas al tráfico de personas, las cuales, afirmó, estarían aprovechando una reciente resolución judicial relacionada con las devoluciones en frontera.
Además, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, anunció un fortalecimiento de la coordinación con su homólogo marroquí, Abdelouafi Laftit, con el propósito de acelerar los procedimientos de devolución de quienes ingresaron irregularmente.
Por su parte, fuentes diplomáticas marroquíes rechazaron que su país esté favoreciendo la inmigración irregular y responsabilizaron a redes criminales dedicadas al tráfico de personas de promover los cruces.
La crisis también activó alertas en el ámbito militar. La Asociación de Tropa y Marinería Española (ATME) informó que diversas unidades desplegadas en Ceuta permanecen en situación de alerta ante una eventual intervención de apoyo a las fuerzas de seguridad.
La organización solicitó al Gobierno español establecer garantías jurídicas, de alojamiento, alimentación e indemnización para el personal militar que pudiera ser movilizado, al recordar problemas registrados durante operativos similares en años anteriores.
Hasta el momento, las autoridades españolas no han difundido una cifra oficial sobre el número de personas que lograron ingresar a Ceuta durante esta nueva oleada migratoria, mientras continúan los operativos de seguridad y las labores de atención humanitaria.