Ciudad de México, Avanzada (30/07/2026).- Los manglares, considerados entre los ecosistemas más productivos del planeta, enfrentan un preocupante deterioro a nivel mundial. En las últimas dos décadas se ha perdido cerca del 30 % de su superficie, una situación que pone en riesgo la biodiversidad y los múltiples beneficios ambientales que brindan, advirtió el doctor Francisco Javier Flores Verdugo, investigador del Instituto de Ciencias del Mar y Limnología de la UNAM.
Estos ecosistemas están conformados por árboles y arbustos conocidos como mangles, que prosperan en zonas costeras tropicales de baja energía de oleaje, como lagunas costeras, bahías, ensenadas y estuarios. Gracias a adaptaciones especiales, estas especies pueden desarrollarse en ambientes con influencia de las mareas, sedimentos con escaso oxígeno y altas concentraciones de sal.
Además de su capacidad para sobrevivir en condiciones extremas, los manglares desempeñan un papel fundamental en el equilibrio ecológico. Constituyen refugio, sitio de reproducción y alimentación para una gran diversidad de aves, peces, crustáceos y moluscos, muchas de las cuales tienen importancia comercial y forman parte de la alimentación de las comunidades costeras.
El especialista explicó que, aunque los manglares están presentes en distintas regiones costeras de México, los mejor desarrollados corresponden al tipo ribereño, es decir, aquellos que además del agua de mar reciben aportes de agua dulce. Ejemplos de ello se encuentran en los estados de Chiapas y Campeche.
En contraste, señaló que estos ecosistemas presentan un desarrollo más limitado en suelos de origen cárstico, como los predominantes en la península de Yucatán, donde las condiciones naturales dificultan su crecimiento.
El investigador subrayó que la conservación de los manglares es indispensable por los servicios ambientales que proporcionan, entre ellos la protección de las costas, el mantenimiento de la biodiversidad y el sustento de actividades pesqueras. Sin embargo, la pérdida de aproximadamente una tercera parte de estos ecosistemas en las últimas dos décadas evidencia la necesidad de fortalecer las acciones para su protección y restauración.