Columna
El Puercoespín
Cuando Lupe Solís andaba en campaña hablaba de las mil maravillas que sucederían al llegar la Cuarta Transformación al municipio de Cuauhtémoc. Todo estaba por venir. Todas las áreas serían mejoradas, el sistema de agua y alcantarillado sería modernizado, las calles serían de las más y mejor urbanizadasdel todo el estado de Colima, los sistemas de transporte serían de lo mejor, el alumbrado público sería de los óptimos, los centros de salud serían de lo mejor, no habría escuela sin apoyo, los habitantes del campo tendrían en el Ayuntamiento a su mejor aliado, el sistema de recolección de basura sería uno de los más modernos, las calles, las banquetas, los jardines y las plazas públicas serían de lo mejor. La lista de promesas era impresionante. Lo hizo en una estación de radio, en exa 99.7, en el programa matutino de Edgar Badillo, el conde de la noticia, allí con los hijos de la realexa.
Yo iba en mi camioneta rumbo al Ejido Fernández cuando lo escuché. Las palabras de Lupe Solís me llamaron la atención porque quien las estaba diciendo no era cualquier persona sino una mujer que, en aquel entonces, tenía grandes posibilidades de ganar la presidencia municipal de Cuauhtémoc, como terminó sucediendo, además no era, supuestamente, una novata sino una persona que acababa de renunciar a la Secretaría General de Gobierno para irse a ocupar una modesta presidencia municipal, es decir, que cambiaba los pesos por los tostones. Se trataba de una persona bien informada, bien asesorada y resultaba insultante, para sí misma, y para la audiencia la lista de promesas que carecían de sustento real para poder ser llevadas a cabo en la realidad.
Lupe Solís, entonces en campaña, soltó un rollo lleno de promesas inalcanzables, que ella sabía irrealizables que sus entrevistadores sabían imposibles y que el público radioescucha oía, tan solo, por escuchar, al final de cuentas se trataba de una campaña de una mujer acostumbrada a la fabulación.
Lo que escuché entonces me pareció un exceso, sin embargo, Lupe Solís lo dijo sin ruborizarse y sin ningún escrúpulo, lo dijo a todo el público que quiso oírla y estoy seguro de que ni sus entrevistadores ni la audiencia ni sus partidarios ni sus detractores del creyeron, simplemente la escucharon como quien oye pasar el viento.
La fabulista candidata, entonces, y flamante presidenta municipal de Cuauhtémoc, actualmente, es licenciada en estrategias administrativas y financieras por la Universidad Multitécnica Profesional. Fue Oficial Mayor en el H. Ayuntamiento de Cuauhtémoc durante el trienio 2012-2015. Durante 2019, coordinadora para la Interoperabilidad de los Programas de Bienestar en la Delegación de Programas para el Desarrollo del Gobierno de México en Colima y posteriormente subdelegada de Desarrollo Social y Humano en esta misma delegación. Desde finales de 2020 hasta octubre de 2021, delegada de Programas para el Desarrollo en el Estado de Colima, donde coordinó, vigiló y dio seguimiento a los distintos trámites que se realizan en los diferentes programas sociales. Y a la llegada a la gubernatura de Colima de Indira Vizcaíno ésta la nombró secretaria general de Gobierno del Estado de Colima.
Y, después de tomar protestas como presidenta municipal, tuvieron que pasar largos, enormes, aletargados, exhaustivos, agobiantes, delirantes y decepcionantes quince días para que Lupe Solís se diera cuenta que el municipio enfrenta una situación financiera crítica que impide cubrir la nómina y cumplir con sus compromisos. Acompañada por el Tesorero Municipal, la Contralora y el director de Agua Potable y Alcantarillado, Solís aseguró que, aunque no buscan una persecución, presentarán las denuncias necesarias para deslindar responsabilidades.
El Tesorero Municipal detalló que la administración de Gabriela Mejía y su equipo se otorgaron 90 días de aguinaldo antes de finalizar su gestión, lo cual, afirmó, dejó al municipio sin recursos para cumplir con las obligaciones ante el SAT, el IMSS y el Ipecol. Además, informó que la administración pasada dejó deudas con Banobras por más de 16 millones de pesos, cuotas sindicales por 26 millones y un crédito fiscal de 11 millones por retenciones no enteradas. Ante la situación, la presidencia busca un adelanto de participaciones para mantener las operaciones esenciales del municipio.
Lupe Solís entró en shock, pues la vida le propinó una gran dosis de realidad. Lupe Solís a estas alturas del partido no puede creer que las maravillas que prometió en campaña son imposibles de cumplir.
Ahora se dio cuenta que no había hecho ningún diagnóstico ponderado, pero para qué hacer un diagnóstico, para quéhacer un diagnóstico mínimamente objetivo o revisar la insoportable sociología empírica si ella cuenta con un voluntarismo a toda prueba o para casos más complicados con su demagogia barata de los programas sociales.
En quince días Lupe Solís, ha vivido los quince días más iluminados de su vida, recibió suficiente luz para darse cuenta de que existe el SAT, el IMSS y el inefable Ipecol.
Pero la cosa no es tan grave, Lupe Solís echará mano de su Plan B, porque también resultó tan iluminada que se dio cuenta que existe una ex presidenta municipal, Gabriel Mejía, que por el arte de su demagogia se convertirá en el origen y razón de todos los males del municipio de Cuauhtémoc y su gobierno maravillo no podrá ser porque el leviatán que es Gabriela Mejía, desde el 30 de octubre de 2024, osó echar por tierra toda las maravillas que prometió hacer en Cuauhtémoc. Lupe Solís se ha declarado inocente por haber prometido lo imposible y en el futuro inmediato y mediato se dedicará a endeudar más al ayuntamiento que preside por culpa de la nefanda de Gaby Mejía.
Manzanillo, por lo que observo, y porque el municipio es otra cosa, tardará un poco más de tiempo para crear créditos fiscales (con el SAT), contratar deuda (con Banobras o banca privada) y no enterar de las cuotas al Ipecol, pero los nuevos funcionarios de Morena en aquellos lares son tan ineptos que lo harán más temprano que tarde.
La maldita realidad mató los sueños de Lupe Solís, pero eso es lo que menos importa porque para ella y los funcionarios de Manzanillo, lo urgente y prioritario es estar en la nómina y listos para hacer negocios desde el poder.
Ni modo Lupe, la realidad existe. Las maravillas de Lupe se fueron al cesto de la basura. Otra vez será.