Colima, México, Avanzada (11/12/2025).— El atentado armado perpetrado la mañana del martes contra el subsecretario de Operaciones de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) volvió a colocar a Colima en el centro de un problema que se ha intensificado en los últimos años, la violencia contra policías, mandos operativos, agentes ministeriales, custodios y elementos federales destacados en la entidad.
El ataque ocurrió alrededor de las 7:30 horas, cuando el funcionario se dirigía a iniciar su jornada laboral y sujetos armados a bordo de una motocicleta se emparejaron en la avenida Ignacio Sandoval, en la zona norte de la capital, y abrieron fuego contra su vehículo, dejándolo herido.
Desde 2022, las corporaciones policiales y militares han enfrentado un repunte de ataques armados tanto en la vía pública como en domicilios particulares, pues ese año al menos 16 elementos de distintos cuerpos de seguridad fueron asesinados en Colima, en hechos que incluyeron emboscadas, ejecuciones directas y agresiones cuando los agentes se encontraban fuera de servicio.
La violencia escaló aún más en 2023, en marzo una agente de la Policía Estatal Preventiva fue emboscada y ejecutada en la colonia Nuevo Milenio 4, en la capital; un mes después, en un lapso de 24 horas, fueron asesinados un policía estatal en Coquimatlán y un policía municipal de Villa de Álvarez, ambos atacados en circunstancias similares, con la participación de sujetos armados que arribaron a sus domicilios o los esperaron en el exterior.
El año 2024 acentuó la vulnerabilidad institucional y entre los casos más destacados el 2 de mayo, un subdelegado de la Policía Estatal fue ejecutado en el estacionamiento de un restaurante de mariscos, mientras se encontraba en su día de descanso.
A lo largo de ese año, diversas corporaciones reportaron constantes agresiones y la prensa local documentó por lo menos 13 homicidios de policías de distintos niveles.
Pero el hecho más significativo ocurrió el 8 de noviembre, cuando el contraalmirante Fernando Rubén Guerrero Alcántar, alto mando de la Secretaría de Marina, fue asesinado a tiros en Manzanillo por individuos que lo interceptaron a bordo de una motocicleta.
Días antes, el 29 de octubre, dos marinos que se encontraban fuera de servicio también fueron atacados en ese municipio,uno murió y otro resultó gravemente herido.
Aunque 2025 no ha alcanzado todavía los niveles de letalidad del año anterior, la violencia no ha bajado y entre otros sucesos, el 27 de febrero un agente de la Policía Estatal fue asesinado en la capital cuando se encontraba fuera de servicio, mientras que en junio, durante un operativo en Tecomán, fuerzas estatales y federales fueron objeto de agresiones armadas durante un enfrentamiento en el que murieron tres presuntos integrantes de un grupo criminal y 15 personas fueron detenidas.
El recrudecimiento ha generado preocupación interna en las corporaciones, donde mandos y agentes reconocen la necesidad de reforzar medidas de autoprotección y protocolos de movilidad, especialmente fuera del horario laboral.
Diversos analistas consideran que a pesar del reforzamiento de patrullajes y de los constantes anuncios de coordinación entre los tres niveles de gobierno, los ataques continúan mostrando la capacidad de los grupos criminales para operar con precisión y adaptarse a las respuestas de la autoridad.