Mientras predican austeridad y repudian al “neoliberalismo”, varios políticos de la 4T encontraron en Europa el destino perfecto para sus vacaciones de verano. Porque al parecer, el socialismo se defiende mejor con vino tinto francés y selfies en la Toscana.
México, Avanzada (28/07/2025).- Lo suyo, lo suyo, lo suyo… es la lucha de clases. Sobre todo desde un hotel cinco estrellas en Mónaco. Así, con la maleta llena de principios (doblemente forrada con Louis Vuitton), varios ilustres representantes de la autoproclamada Cuarta Transformación han decidido que nada representa mejor la esencia de “Primero los pobres” que un buen “Eurotrip”.
De Cuba, ni sus puros; de Venezuela, ni el recuerdo del chavismo; de Nicaragua, solo el nombre en discursos encendidos. Para vacacionar, nuestros funcionarios prefieren la dulce vida a la europea. No es ideología, es simple geografía.
Este verano, el viejo continente se llenó de visitantes mexicanos de altos ideales y presupuestos. Ahí anduvo Ricardo Monreal, sintiendo la lucha social desde una terraza en Madrid. Pedro Haces degustando justicia social con un carpaccio de atún. Mario Delgado respirando equidad desde un balcón con vista a Lisboa. Y Gerardo Fernández Noroña —¡faltaba más!— tomando espresso mientras tuitea contra el capitalismo, eso sí, con roaming internacional activado.
Y uno se pregunta: ¿por qué tanto amor por Europa si el corazón está con América Latina? Fácil: porque defender al pueblo desde Oslo es más llevadero.
En un viaje a Europa, cualquier hijo de vecino gastaría dos mil pesos diario en promedio, pero nuestros queridos luchadores de izquierda deberán gastar lo necesario para vivir como se merecen. Claro, además del shopping, los museos, las cenas de “trabajo” y los imprevistos revolucionarios en los bares de Berlín. Pero que no se diga que son incongruentes: mientras gastan como reyes, repiten que odian la monarquía. Son coherentes a su manera… poética.
Y si alguien duda de su convicción antiimperialista, basta recordar a la doctora Beatriz Gutiérrez Müller, quien en algún momento tachó de eurocentrista al país. Hoy, espera con emoción su nacionalidad española. Al parecer, la congruencia también toma vacaciones.
Eso sí, lo hacen todo por el pueblo. Un pueblo que no conoce Roma, pero que seguramente sabe lo que es hacer fila en el IMSS. Que no ha pisado París, pero sí conoce los baches de su colonia. Que no ha ido a Madrid, pero ha tenido que estirar la quincena como si fuera churro.
En fin. No es que les guste Europa… es que allá el socialismo se ve más bonito, sobre todo desde un balcón con copa de champán en mano.
Porque en la 4T, primero los pobres… pero antes, París.
*Fotografías tomadas de redes sociales.