Avanzada (20/03/2025).- En los últimos meses, concesionarios, estaciones de carga y vehículos de Tesla fueron objeto de ataques vandálicos tanto en Estados Unidos como en otros países. Los incidentes incluyen incendios provocados, disparos y la utilización de bombas molotov, generando preocupación sobre la creciente animadversión hacia la empresa de Elon Musk.
Los ataques se registraron en diversas ciudades, con especial incidencia en la costa oeste de Estados Unidos, donde la oposición a Musk y sus recientes vínculos políticos con el presidente Donald Trump generan reacciones airadas. En Portland y Seattle, concesionarios de Tesla son blanco de disparos y artefactos incendiarios. En Las Vegas, varios vehículos fueron quemados frente a un centro de servicio, donde también aparecieron grafitis con mensajes de resistencia. Mientras tanto, en Carolina del Sur y Colorado, las autoridades detuvieron a sospechosos relacionados con ataques a estaciones de carga y concesionarios.
El clima de tensión llevó a que en Canadá se excluyera a Tesla de una feria internacional de automóviles por razones de seguridad. Algunos expertos en extremismo advierten que aún es temprano para determinar si estos incidentes se convertirán en una tendencia a largo plazo. Sin embargo, el patrón de ataques sugiere un descontento creciente con la figura de Musk y su rol dentro del nuevo gobierno de Trump, en el que supervisa un Departamento de Eficiencia Gubernamental orientado a recortar el gasto público.
Mientras los ataques continúan, la respuesta gubernamental se endurece. Trump calificó los atentados contra Tesla como “terrorismo interno” y prometio tomar medidas severas contra los responsables. La secretaria de Justicia, Pam Bondi, anunció que se abrió una investigación para identificar a quienes estarían financiando y organizando estas acciones.
En el pasado, Tesla fue una de las marcas más populares entre los sectores progresistas debido a su innovación en energía limpia y su respaldo gubernamental durante la administración de Barack Obama. No obstante, el giro político de Musk y su apoyo a la derecha generaron un rechazo creciente. Grupos activistas promueven manifestaciones pacíficas contra Tesla, aunque también surgieron expresiones más violentas.
Los propietarios de Tesla también sienten el impacto del estigma asociado a la marca. Algunos optaron por vender sus vehículos, mientras que otros colocaron calcomanías en sus autos para distanciarse de Musk. Entre los modelos más afectados, el Cybertruck sufrió una caída en su valor de reventa del 8% desde que Trump asumió nuevamente la presidencia.
A medida que la polarización política sigue en aumento, Tesla se encuentra en el centro de una controversia que va más allá de la industria automotriz. Con la Casa Blanca respaldando a Musk y los críticos intensificando sus ataques, el futuro de la empresa y su imagen pública están en juego.