Avanzada (04/11/2024).- Hoy se cumplen 453 años desde la instauración del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en la Nueva España, un capítulo oscuro de la historia que marcó profundamente la vida en el territorio que hoy conocemos como México. Este tribunal fue establecido oficialmente el 4 de noviembre de 1571 en la Ciudad de México, bajo la orden del rey Felipe II de España, con el fin de mantener la ortodoxia católica y perseguir a los llamados “herejes”, aquellos que no cumplían con los preceptos religiosos de la época.
La llegada de la Inquisición a la Nueva España representó un cambio drástico en el control social y religioso sobre la población. Los primeros inquisidores designados fueron Pedro Moya de Contreras, quien fue nombrado primer inquisidor general, y su colaborador Alonso de Peralta. La sede del tribunal se instaló en lo que hoy es el centro histórico de la Ciudad de México, desde donde ejercían su poder con autoridad absoluta, no solo para investigar, sino también para sentenciar a quienes eran acusados de herejía, blasfemia, brujería y prácticas de otras religiones.
El Tribunal de la Inquisición no solo persiguió a judíos conversos, conocidos como “marranos”, y a musulmanes convertidos, sino también a indígenas que, en su resistencia cultural, seguían practicando sus religiones ancestrales. En este sentido, la Inquisición en la Nueva España tenía una función específica de imposición cultural, buscando la erradicación de costumbres y creencias originarias.
Uno de los casos más conocidos de la Inquisición en la Nueva España fue el de Luis de Carvajal, un converso judío que, junto con su familia, fue acusado de practicar el judaísmo en secreto. Luis de Carvajal el Mozo y varios miembros de su familia fueron finalmente sentenciados y ejecutados en actos públicos conocidos como “autos de fe”, ceremonias solemnes que servían tanto para escarmentar como para demostrar la autoridad de la Iglesia y el Estado.
La Inquisición operó en México hasta 1820, cuando el tribunal fue finalmente abolido durante las reformas liberales en España y en medio del movimiento independentista de la Nueva España. Aunque el Tribunal dejó de existir, las marcas de este periodo de censura, persecución y control siguen siendo un recordatorio de la complejidad histórica y cultural del país.