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COLIMA

EDITORIAL. Mario Delgado: Un colimense en apuros

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Mario Martín Delgado Carrillo, nacido en la ciudad de Colima el 17 de junio de 1972 (recientemente cumplió 50 años), ha tenido una trayectoria política creciente en los últimos años y, como presidente nacional del partido en el poder, es actualmente uno de los colimenses mejor acomodados en el país. 

Sin embargo, a pesar de la posición política privilegiada que ocupa, ha cometido tantos errores que su carrera en las élites del poder se ha desarrollado tumbo tras tumbo y se mueve con aires de incertidumbre, que podrían llevarlo cuesta abajo.

De origen priista, Mario Delgado desde su juventud estuvo vinculado con personajes que después ocuparían espacios destacados a través de ese partido. Estudió Economía en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), donde compartió aulas e incluso departamento con el entonces joven José Ignacio Peralta Sánchez, personaje con el que también estudió la maestría en Economía en la Universidad de Essex, Inglaterra.

Mientras Mario Delgado iniciaba su carrera política en el PRI, bajo el cobijo de Marcelo Ebrard en el grupo encabezado por Manuel Camacho Solís, Peralta Sánchez ocupaba algunos puestos administrativos en diversas dependencias del Gobierno Federal.

Cuando en 2004 Peralta iniciaba su carrera como funcionario público en Colima, dentro de las filas de gobiernos priistas, Mario Delgado emigraba al PRD junto con su protector Ebrard, en cuyo gobierno en el entonces Distrito Federal (2006-2012) fue secretario de Finanzas y de Educación, para después ser senador  y trasladarse junto con Ebrard a Morena, para en 2018 ser diputado federal y a partir de 2020 presidente nacional del partido lopezobradorista.

Sin embargo, ha sido en la titularidad del ahora partido oficial cuando Delgado Carrillo se ha visto envuelto en su época de mayor inestabilidad, sobre todo porque le ha correspondido aplicar las viejas prácticas priistas a la conducción de Morena, aunque no es creíble que lo esté haciendo sin el aval y la indicación del propio presidente Andrés Manuel López Obrador.

Entre los principales cuestionamientos surgidos en contra de Mario Delgado se encuentran los métodos de selección de candidaturas a gubernaturas y otros puestos de elección popular, en los que no pocas veces han surgido acusaciones de la práctica de dedazo disfrazado.

En el caso de Colima, su tierra, el descontento de un sector de morenistas por la designación de Indira Vizcaíno como candidata a la gubernatura le costó a Mario Delgado una lluvia de huevazos en la siguiente visita que tuvo, situación que posteriormente se repitió en varios estados que visitó.

En la actualidad, uno de los mayores cuestionamientos contra Delgado tiene que ver con los métodos desaseados de selección de consejeros, congresistas y comités directivos de Morena en todo el país, donde tanto él como la secretaria general alargaron su periodo hasta 2024 y en los procesos de elección abundó la práctica del acarreo y la compra de votos… como en el PRI.

En realidad, con la presidencia de Morena a Mario Delgado le llegó un premio político que es a la vez un castigo, pues los vicios que arrastra ese joven partido que llegó prometiendo la transformación se han convertido en la principal vulnerabilidad para el político colimense, a quien sin embargo no se le han visto deseos de hacer las cosas de manera diferente, pues su pasado priista termina por imponerse.

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