Colima, México, Avanzada (31/10/2021).- En agosto de 2016, el gobernador, José Ignacio Peralta Sánchez, dio a conocer el Plan Estatal de Desarrollo (PED) 2016/2021, mediante el cual prometió:
“Colima volverá a ser uno de los estados más seguros del país, con un gobierno que ejerza con firmeza su autoridad para erradicar la inseguridad, que prevenga el delito, combata a fondo la violencia, garantice una justicia imparcial y eficiente con pleno respeto a los derechos humanos”.
Peralta, para quien este domingo 31 es su último día de gobierno, expuso en aquella ocasión: “El gobierno del estado está en deuda con los ciudadanos, ya que la inseguridad pública se ha convertido en la mayor preocupación de los colimenses, lo que plantea retos que son inaplazables”.
Sin embargo, en lugar de convertir a Colima en uno de los estados más seguros del país, lo convirtió en uno de los más violentos, pues según las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) correspondientes a septiembre de 2021, lo convirtió en uno de los más violentos, junto con Zacatecas y Baja California.
Así también, durante el sexenio de Peralta Sánchez se cometieron casi cuatro mil asesinatos, en los que hubo casi 500 víctimas del sexo femenino, mientras que en el sexenio previo, de Mario Anguiano Moreno, hubo 940 asesinatos, menos de la cuarta parte.
Según el PED presentado en 2016, en los siguientes cinco años Colima sería un “ejemplo nacional” por sus leyes, por sus instituciones y por contar con servidores públicos confiables y capacitados.
En materia de seguridad, entre las metas establecidas en el plan destacaba la reducción en 10% anual de la incidencia delictiva y posicionar a Colima en los cinco primeros lugares del país por su sistema penitenciario, a partir del fortalecimiento de las capacidades institucionales, un sistema de procuración de justicia eficaz, un sistema penitenciario funcional y respetuoso de los derechos humanos y el combate a la impunidad.
Sin embargo, en lugar de reducir la incidencia delictiva, ésta se incrementó en un 150 por ciento, pues según el SESNSP en 2016 se contabilizaron 10 mil 877 delitos, pero a lo largo de 2020 la cifra ascendió a 25 mil 370 y en los primeros nueve meses de 2021 ya se habían cometido 20 mil 599.
Antes, durante la transición del gobierno de Anguiano al de Peralta durante el año 2015 la Tasa de Incidencia Delictiva por cada 100 mil habitantes fue de 922.5, mientras que en el año 2016 se incrementó la cifra en un 63.1 por ciento mostrando una incidencia de mil 504 delitos por cada 100 mil habitantes, siendo los delitos tipificados como robo en sus diversas modalidades y homicidio doloso los que mostraron un incremento significativo.