Colima, México, Avanzada (16/07/2021).- Mientras que algunas regiones de Michoacán se encuentran prácticamente incendiadas por los enfrentamientos entre miembros del crimen organizado, autodefensas y ciudadanos, el gobierno colimense de José Ignacio Peralta Sánchez se mantiene indiferente, sin tomar medidas preventivas para evitar la propagación de la violencia hacia este territorio.
Los hechos que acontecen en tierras michoacanas han llamado la atención de todo el país, luego de la disputa del control de municipios de Tierra Caliente por parte del Cártel Jalisco Nueva Generación y Cárteles Unidos, en una conflagración a la que se han sumado miembros de las organizaciones de autodefensas y ciudadanos comunes que tratan de defender la paz y tranquilidad de la zona.
La situación de los últimos días ha tenido como consecuencia la pérdida de vidas humanas, la quema de vehículos y la generación de un ambiente casi de guerra entre los habitantes de la región.
Es evidente cómo se ha manifestado el hartazgo ciudadano después de meses de padecer bloqueos carreteros y vivir prácticamente en un estado de sitio, sin que las autoridades federales o estatales hayan intervenido para restablecer el orden e imponer la vigencia del Estado de Derecho.
Aunque los hechos han ocurrido en municipios como Apatzingán, Aguililla y Tepalcatepec, entre otros, no es descartable que la inestabilidad se extienda hacia poblaciones colindantes con el estado de Colima, con la posibilidad de que grupos armados se internen a nuestro estado a través de la comunidad de Cerro de Ortega y el municipio de Tecomán.
Ya se han tenido experiencias en los últimos años de cómo Michoacán exporta parte de su compleja problemática hacia Colima, sobre todo por el corredor costero que significa la ruta desde el puerto de Lázaron Cárdenas hasta Manzanillo, pasando por municipios como Coahuayana, Tecomán y Armería.
Asimismo, no hay que olvidar los asesinatos que han ocurrido en Colima de exalcaldes o agroempresarios de Michoacán que habían venido a refugiarse a Colima, incluido el caso de un miembro de las autodefensas que hace tiempo fue ejecutado en los andenes de la Central de Autobuses de esta capital.
También se requiere tener presente que Colima ha sido zona de refugio para personas provenientes de Michoacán que han venido huyendo de la violencia o de la confrontación entre cárteles, en algunos casos familiares de narcotraficantes o de autodefensas o ciudadanos no identificados con ninguna de las partes.
Por lo tanto, las condiciones geográficas, sociales y económicas que son comunes entre algunas zonas de Michoacán y de Colima generan la posibilidad de que la situación actual de violencia e inestabilidad pueda trasladarse a nuestro estado, sumándose a la violencia que ya se vive aquí, lo que complicaría aún más la situación de inseguridad.
Esto hace necesaria la implementación, por parte del gobierno de José Ignacio Peralta Sánchez, de una estrategia integral para blindar a estado con medidas preventivas capaces de contener la posibilidad de que se registren aquí brotes de violencia que hagan más compleja aún las circunstancias que de por sí ya está viviendo nuestra entidad.