Colima, México, Avanzada (24/08/2026).— Mientras el Gobierno del Estado sostiene una disminución de la pobreza en la entidad, en Colima todavía existen alrededor de 3 mil 721 viviendas con piso de tierra, equivalentes al 1.54 por ciento de las 241 mil 824 casas estimadas en el estado, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2024 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía.
La cifra se desprende de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares 2024 y equivale al 1.54 por ciento de las 241 mil 824 viviendas estimadas en Colima; detrás del porcentaje se encuentran miles de familias para las cuales una superficie firme, indispensable para mantener condiciones mínimas de higiene y habitabilidad, continúa siendo una carencia cotidiana.
En noviembre de 2025, durante la presentación de su Cuarto Informe de Gobierno, Vizcaíno Silva afirmó que la pobreza en Colima pasó de 30.4 a 15 por ciento entre 2018 y 2024, y sostuvo que 111 mil personas dejaron esa condición; sin embargo, no se especificó cuántas siguen sin contar con una vivienda digna.
La ENIGH 2024 contiene la información estatal más reciente disponible en 2026 y, aunque no se especifica información por municipios, el Censo de 2020 expuso que Tecomán y Manzanillo concentraron las cantidades más elevadas, mientras que Ixtlahuacán presentó la mayor proporción respecto del tamaño de su parque habitacional.
Para el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, habitar una casa con piso de tierra constituye una de las condiciones que pueden colocar a una persona en situación de carencia por calidad y espacios de la vivienda; en ese mismo indicador se incluyen los techos y muros fabricados con materiales endebles, así como el hacinamiento superior a 2.5 personas por cuarto.
Por su parte, ONU-Hábitat advirtió que las viviendas con piso de tierra pueden colocar a sus habitantes en mayor riesgo de padecimientos relacionados con condiciones deficientes de habitabilidad; la Organización Mundial de la Salud también identifica los pisos de tierra sin sellar como un factor de riesgo en determinadas infestaciones parasitarias, especialmente en comunidades pobres y con problemas de saneamiento, aunque ello no implica que todas las familias que viven en esas condiciones desarrollen una enfermedad.
*Imagen ilustrativa.