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COLIMA

Javier Zamudio talla un xoloitzcuintle para la posteridad en “La Ruta de las Piedras”

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Colima, México, Avanzada (03/07/2026).— Para el artista multidisciplinario Francisco Javier Zamudio Zamora, esculpir una roca volcánica en pleno 2026 tiene el mismo sentido que tuvo para los antiguos pueblos que dejaron su huella sobre la piedra: crear una obra capaz de sobrevivir al paso del tiempo.

Esa convicción lo llevó a convertirse en el autor de la tercera intervención del proyecto “La Ruta de las Piedras”, iniciativa impulsada por el escultor Sergio Escareño que busca transformar las rocas volcánicas distribuidas en distintos espacios públicos de la ciudad de Colima en una galería escultórica permanente.

“Si hubiera existido un periodista en la antigüedad, seguramente les habría preguntado para qué tallaban piedras. Yo respondería exactamente lo mismo: para la posteridad”, reflexionó durante una entrevista con Avanzada.

Su obra consiste en un alto relieve desgrafiado inspirado en un antiguo códice mesoamericano. En él representa a un xoloitzcuintle que brota sobre una cruz que simboliza los cuatro rumbos de la filosofía mexica-tolteca, acompañado por símbolos solares propios de la iconografía prehispánica.

“No recuerdo el nombre exacto del códice, pero tomé esa representación porque buscaba trabajar algo profundamente ligado a nuestras raíces. Siempre procuro que mis proyectos tengan relación con la identidad del lugar donde se realizan”, explicó.

Aunque el proyecto contempla más de un centenar de intervenciones sobre piedra, para Zamudio esta experiencia también representa un reto personal. Habitualmente desarrolla esculturas de pequeño formato dedicadas a la joyería artesanal, donde talla rostros, figuras y diversas piezas utilizando minerales y elementos naturales.

“La escultura en roca grande es distinta. Esta apenas es la segunda vez que realizo una pieza de este tamaño”, comentó.

Para lograrlo utiliza esmeriles de mano, discos de diamante, herramientas tipo Dremel, cinceles y marros. Incluso analiza incorporar pigmentos naturales como barro rojo o cochinilla para resaltar algunos detalles y conservar el carácter orgánico de la obra.

Calcula que la escultura quedará concluida después de aproximadamente cuatro días de trabajo.

Aprender el oficio recorriendo México

Aunque estudió Psicología, Música y terapias alternativas, Zamudio reconoce que su verdadera formación artística nació fuera de las aulas.

Se define como un creador autodidacta que aprendió el oficio viajando por distintas regiones del país, compartiendo talleres, herramientas y conocimientos con artesanos especializados en el trabajo de la piedra.

“He aprendido de compañeros de Guerrero, Oaxaca, Chiapas y también de Teotihuacán, donde trabajan mucho la obsidiana. Este tipo de arte no tiene una escuela; se aprende entre amigos, viajando y observando cómo trabajan otros artesanos”, relató.

Es precisamente esa experiencia la que hoy plasma en la elaboración de joyería artesanal utilizando minerales, semillas, conchas, piedras volcánicas y otros materiales que la naturaleza ofrece.

El arte que nace en la calle

Más allá de la escultura, Zamudio considera que existe un amplio universo creativo poco reconocido dentro del llamado arte urbano.

Explicó que muchos de los artesanos que comúnmente son identificados como “hippies” preservan técnicas ancestrales de alambrismo, filigrana, macramé, tejido, talla en piedra y trabajo con materiales naturales heredadas por culturas originarias de México y Sudamérica.

“A veces la gente solamente ve a quien vende una pulsera, pero detrás hay muchos años de aprendizaje y técnicas muy antiguas que siguen vivas gracias a los artesanos”, señaló.

Sin embargo, lamentó que ese conocimiento rara vez sea reconocido por las instituciones culturales o por las políticas públicas dirigidas al sector artesanal.

Según explicó, los artistas itinerantes enfrentan constantemente dificultades para encontrar espacios donde exhibir y comercializar sus creaciones cuando recorren diferentes estados del país.

“Somos artistas nómadas. Llegamos a otro estado y no existe una regulación que facilite demostrar que somos artesanos para poder acceder temporalmente a un espacio donde exponer o vender nuestro trabajo. Muchas veces todo depende de la voluntad de cada municipio”, comentó.

Un patrimonio construido con piedra volcánica

El creador considera que proyectos como “La Ruta de las Piedras” permiten demostrar que el arte también puede surgir de los materiales que forman parte del paisaje cotidiano.

Destacó que Colima posee una riqueza natural excepcional gracias a sus piedras volcánicas, las conchas del litoral, semillas, bejucos y otros elementos que podrían aprovecharse mucho más para fortalecer la producción artesanal y consolidar una identidad cultural propia.

Para Zamudio, cada roca intervenida representa mucho más que una escultura.

Es una pieza destinada a dialogar con quienes recorran la ciudad durante las próximas décadas y, quizá, durante generaciones enteras.

“Uno sueña con que existan más espacios para que los artistas podamos mostrar nuestro trabajo. Al final, también estamos construyendo cultura y dejando un legado para quienes vengan después de nosotros”, concluyó.

Francisco Javier Zamudio Zamora.

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