Autor: Fernanda Pérez Rivera Moises/A dónde van los desaparecidos.
En el marco del Mundial, familias buscadoras salen a las calles con fichas de búsqueda, camisetas, estampas y cascaritas para disputar el espacio público y cuestionar la imagen del país que se proyecta durante el torneo.
Pancartas inspiradas en Panini, cascaritas para la memoria, camisetas con los rostros de personas desaparecidas, movilizaciones en los estadios: estas y más han sido las estrategias a las que han recurrido los colectivos de búsqueda en México para pedir al mundo que les voltee a ver mientras se lleva a cabo en el país uno de los eventos deportivos más grandes del planeta.
Ya lo han dicho los familiares en varias ocasiones: no están en contra del Mundial y su celebración, sino que buscan hacer de este macroevento una herramienta para romper la normalización y exhibir la situación que acumula a más de 130 mil personas desaparecidas en todo el país.
Sin embargo, las movilizaciones también estuvieron acompañadas por el despliegue de miles de elementos policiales en las calles para controlar las protestas de las familias, aunado a las declaraciones de la presidenta Claudia Sheinbaum e investigaciones impulsadas por la titular de la Secretaría de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, sobre el origen de apoyos otorgados a las familias para acudir a las protestas, lo que nos recuerda que los espacios públicos son de disputa. Mientras las familias salen a las calles a manifestarse por sus seres queridos, las acciones gubernamentales buscan controlar estas protestas. Asimismo, mientras las personas buscadoras buscan utilizar el Mundial como una plataforma para visibilizar la problemática de las desapariciones, las declaraciones oficiales cuestionan la legitimidad de las propias manifestaciones.
El espacio público es de todas y todos y sirve como un espacio de interlocución. Esta misma característica también hace que los espacios públicos sean espacios de disputa, donde coexisten proyectos en pugna, porque el espacio no es preexistente y neutral. En esta pelea, los grupos utilizan la creatividad para impulsar sus proyectos históricos, de vida, de futuro, de mundos posibles.
El Mundial es una de las mayores concentraciones de atención pública. Ante esto, las familias han intentado que esta atención también pueda convertirse en una herramienta de búsqueda. Así, nos recuerdan que el 2026 es el año en que se celebró el tercer mundial en México y en el que más de 400 mil personas fueron en una noche a celebrar la victoria del equipo de México en el Ángel de la Independencia. Pero también es el año en que se alcanzó y superó la cifra de 130 mil personas desaparecidas en todo el país. Es el año en que desaparecieron Carlos Gaudiel Mitoma Pérez, José GP López, América Dominic y por lo menos 4 mil más. Gaudiel, América y José desaparecieron en Jalisco y sus fichas de búsqueda fueron adaptadas para incluirlas en el álbum mundialista de personas fallecidas. Sus familiares salieron a las calles para pegar estas fotografías y exigir su localización
El 2026 es el año en que fueron asesinadas 5 mujeres buscadoras: Patricia Acosta Rangel y su hija Katia Citlali Jáuregui Acosta fueron asesinada en Guanajuato el 9 de mayo; Rubí Patricia Gómez Tagle, que buscaba a su hijo Édgar Daniel López Gómez-Tagle, fue asesinada en Mazatlán, Sinaloa, el 27 de febrero; Cecilia García Ramblas, que buscaba a su hermano Miguel Ángel García Ramblas, fue localizada sin vida el 18 de marzo en Guanajuato tras haber sido privada de la libertad; y Patricia Negrete, ue buscaba desde 2021 a su hermana desaparecida, Laura Angélica Negrete, fue asesinada el 23 de junio.
El 2026 también es el año en que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) concluyó en un informe que la desaparición en el país constituye una crisis humanitaria generalizada con una impunidad del 99%. El año en que, por primera vez, el Comité contra la Desaparición Forzada (CED) de las Naciones Unidas (ONU) solicitó a la Asamblea General que examine la situación de las desapariciones forzadas en un país, es decir, México. Es el año en que madres buscadoras salieron a las calles a pedirle a los aficionados que no olvidaran a sus familiares mientras celebraban. También es el año en que, mientras las personas buscadoras protestaban, algunos fanáticos de fútbol les arrebataron en el Ángel de la Independencia las lonas y fotos de sus seres queridos para cubrirse de la lluvia.
El Mundial mantiene actuales estas reflexiones. Para este macroevento, la Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara se han transformado para recibir a visitantes de todo el mundo y sus estadios y calles se han vuelto centros de atención internacional. Sin embargo, estas tres sedes también registran altos números de desapariciones: Jalisco, cuya capital es Guadalajara, es la tercera entidad en el país con más personas desaparecidas; mientras que en Nuevo León se ha registrado un aumento exponencial de estos casos desde 2017, lo que ha dado origen a varios colectivos. Ante esto, las personas buscadoras han aprovechado la ocasión para intervenir los espacios públicos, colocando fichas de búsqueda en las calles, organizado eventos como cascaritas por la memoria, pancartas inspiradas en Panini y marchado afuera de los estadios.
A través de la protesta, reconfiguran el espacio público. Estas acciones buscan alterar la percepción de la ciudadanía en el espacio público, creando estrategias y herramientas propias que tienen capacidades de transformar la conversación pública. Cuando las familias adaptan las estampas del mundial, informan sobre la ausencia de sus seres queridos, pero también producen presencia y obligan a detener la mirada. Cuando adaptan “Cielito lindo”, están interviniendo un símbolo nacional que ya estaba movilizando afectos. Las playeras, consignas y fichas en las calles mantienen presentes a quienes no están; son herramientas y tecnologías de presencia.
Esto y muchas cosas más reiteran las familias buscadoras que han protestado en cada sede del mundial en México, mientras defienden la memoria de sus seres queridos y luchan contra el olvido. Conforme continúa el macroevento, las familias señalan que seguirán ocupando calles, plazas y estadios. Con cada ficha de búsqueda, cada camiseta, cada estampa y cada canción, disputan el espacio público y cuestionan la imagen del país que se proyecta durante el torneo. Así, transforman el espacio público.
Fernanda Pérez Rivera es Antropóloga egresada de la licenciatura de la UNAM. Ha colaborado con instituciones como el CIESAS, participando en proyectos sobre violaciones a los derechos humanos, como desapariciones, desplazamiento y violencia militar.
El Grupo de Investigaciones en Antropología Social y Forense (GIASF) es un equipo interdisciplinario comprometido con la producción de conocimiento social y políticamente relevante en torno a la desaparición forzada de personas en México. En esta columna Con-ciencia, participan miembros del Comité Investigador, estudiantes asociados a los proyectos del Grupo y personas columnistas invitadas . Las responsables de la misma son Erika Liliana López y Sandra Gerardo (Ver más: http://www.giasf.org).
La opinión vertida en esta columna es responsabilidad de quien la escribe. No necesariamente refleja la posición de adondevanlosdesaparecidos.org o de las personas que integran el GIASF.
Foto de portada: Karla Guerrero/ObturadorMX.