México, Avanzada (27/01/2026).- La Fiscal General de la República, Ernestina Godoy, presentó un informe preliminar sobre el descarrilamiento del Tren Interoceánico ocurrido en Oaxaca, en el que señaló que el convoy circulaba a una velocidad superior a la permitida y anunció que la institución ejercerá acción penal por los delitos de homicidio culposo y lesiones culposas.
Desde la Ciudad de México, la fiscal detalló que, como parte de las diligencias iniciales, se realizaron inspecciones en el punto del descarrilamiento y en un tramo de cinco kilómetros antes y después del sitio del siniestro. También se revisó el tren involucrado —integrado por dos locomotoras, una en operación y otra inactiva, así como cuatro coches acoplados—, se efectuó la recolección criminalística de indicios, la verificación del sistema de acoplamiento, un levantamiento topográfico y la localización y análisis de la caja registradora de eventos, conocida como “caja negra”. Asimismo, se revisó la documentación normativa y técnica relativa al funcionamiento del sistema ferroviario.
De acuerdo con la información extraída de la caja negra, el tren alcanzó velocidades de hasta 111 kilómetros por hora en tramos rectos donde el límite máximo es de 70, es decir, 41 kilómetros por encima de lo autorizado. En la curva donde ocurrió el descarrilamiento, el límite era de 50 kilómetros por hora; sin embargo, el registro indica que el convoy circulaba a 65 kilómetros por hora.
Godoy subrayó que, conforme a la normatividad vigente, las personas responsables de la operación del tren deben observar estrictamente los límites de velocidad y reglas de seguridad, lo cual —dijo— no ocurrió en este caso. Por ello, elementos de la Agencia de Investigación Criminal y ministerios públicos federales realizan diligencias por la probable comisión de homicidio culposo y lesiones culposas.
La fiscal precisó que, según las inspecciones técnicas, no se detectaron fallas mecánicas que comprometieran la operación del tren. Indicó que el sistema de frenado funcionaba adecuadamente, pues en tramos previos el convoy redujo su velocidad e incluso se detuvo en estaciones anteriores al sitio del accidente. No obstante, tras esas reducciones, se registró un incremento súbito de velocidad debido a una aceleración considerable por parte del maquinista antes de ingresar a la curva donde ocurrió el siniestro.
También se informó que el tren atravesó las seis curvas previas a velocidades superiores a las recomendadas, iniciando con 52 kilómetros por hora en la primera y aumentando progresivamente hasta llegar a 65 kilómetros por hora, velocidad con la que ingresó a la curva del descarrilamiento.
La titular de la FGR enfatizó que el exceso de velocidad en un tren representa un riesgo mayor que en un vehículo convencional, por lo que las investigaciones continuarán para deslindar responsabilidades.