EDITORIAL
Ya pasaron más de seis años y medio del asesinato del menor Josué, ocurrido a principios de marzo de 2019 en la casa del entonces secretario de Turismo del gobierno estatal, Efraín Heriberto Angulo Rodríguez, ubicada en una colonia en la zona norte de la ciudad.
Pese al tiempo transcurrido, las autoridades responsables no han esclarecido la manera como ocurrieron los hechos ni han garantizado la aplicación de la justicia en este caso. Por el contrario, prevalecen grandes interrogantes al respecto, sobre todo qué ocurrió con el exfuncionario del gobierno de José Ignacio Peralta Sánchez.
Por versiones extraoficiales de terceros, llegó a la opinión pública la versión de que Efraín Angulo habría muerto antes de ser llamado a comparecer ante el juez a cargo del asunto. Trascendió que el día que debió presentarse, cuando ya casi se cumplían tres años de los hechos, un abogado acudió y entregó al juzgado una acta de defunción.
Sin embargo, nada se supo en torno a los preparativos naturales que rodean el fallecimiento de una persona, como la funeraria en que fue velado, el lugar donde fue sepultado, las ceremonias religiosas, etcétera. Lo anterior, en el contexto de los señalamientos en que se encontraba el exfuncionario, dio pie al surgimiento de una serie de dudas e incredulidad sobre la supuesta muerte, sobre todo por parte de familiares del niño asesinado en la casa de Angulo Rodríguez.
Desde que en enero de 2022 surgió la versión de la supuesta muerte de quien debió rendir cuentas y explicaciones por la muerte del menor Josué em su domicilio, el padre de la víctima Eric Magaña Virgen, expresó su incredulidad.
“Al exsecretario lo dieron por muerto, pero estoy seguro de que está vivo y lo están protegiendo. Para el expediente está muerto, con dinero pueden comprar hasta las actas de defunción, lo que sea”, afirmó en su momento Eric Magaña.
Sin embargo, cuando en marzo de este año se cumplieron seis años del asesinato de su hijo, declaró que ya no esperaba nada del aparato de justicia de Colima.
“Ya no le estoy moviendo nada, porque esto ya se hizo puro cochinero; decidí dejarle las cosas a Dios, porque la verdad seguir insistiendo nomás es perder el tiempo y hacerme daño con la frustración, el coraje y la impotencia; todo eso me afecta mucho, me estresa, me pone de malas que nomás me estén jugando el dedo en la boca y mejor lo dejo así; de todas maneras cada quien va a pagar por lo que hizo, no es necesario morir para rendir cuentas, aquí mismo, en esta vida, se paga lo que se debe”, comentó.
A juicio de Magaña, durante el gobierno de José Ignacio Peralta fue protegido el exfuncionario y aunque tenía fe en que las cosas cambiarían con la llegada del gobierno de Indira Vizcaíno Silva, pronto se decepcionó al darse cuenta de que tampoco existía interés por aplicar la justicia.
En este caso, en el que claramente ha predominado la impunidad, se impone como principal pregunta la indagatoria sobre las condiciones en las que supuestamente murió Efraín Heriberto Angulo, en un momento muy conveniente y sospechoso, pues se esfumaron las imputaciones en su contra.
No se conocen públicamente evidencias de que tanto la Fiscalía General del Estado como el Poder Judicial del Estado hayan realizado averiguaciones para confirmar con otras evidencias la muerte del exfuncionario, pues para una situación tan trascendente en materia de justicia no es posible basarse exclusivamente en un acta de defunción.
Por lo tanto, en la actualidad el exfuncionario es una más de las personas desaparecidas, cuya suerte y paradero se desconocen hasta ahora y sin prejuzgar si es falso o verdadero su fallecimiento, son sin duda algunos de los grandes misterios por resolver en la entidad.