Colima, México, Avanzada (15/09/2025).- Anunciada con bombo y platillo como la gran solución al problema de la deuda del gobierno estatal por concepto de las aportaciones no realizadas al Instituto de Pensiones del Estado de Colima (Ipecol), la creación del fideicomiso que supuestamente garantizará la liquidación del pasivo es vista por un sector de los trabajadores como una estrategia del gobierno de Indira Vizcaíno Silva para ganar tiempo y heredar el adeudo al siguiente gobierno.
Uno de los argumentos de lo anterior tiene que ver con el hecho de que el cronograma establecido concluye en febrero de 2026, es decir, casi cuatro años y medio después de iniciado este gobierno y un año y medio antes de que concluya, por lo que no se percibe un compromiso genuino de resolver a fondo un problema que amenaza la estabilidad del sistema de pensiones en Colima.
Independientemente de que la mayor parte de la deuda corresponde a la administración de José Ignacio Peralta Sánchez, quien dejó a Vizcaíno Silva un pasivo millonario con el Ipecol, también es verdad que la actual mandataria ha sido omisa en sus responsabilidades, ya que no solo incumplió convenios previamente firmados, sino que al retrasar pagos incrementó el monto del adeudo.
En ese sentido, circula entre los trabajadores inquietud de que la actual administración incurre en las mismas prácticas de las que ha acusado a su antecesor, esto es, no entregar puntualmente al Ipecol las aportaciones que le corresponden realizar por concepto de pensiones.
El fideicomiso irrevocable que se propone ahora busca generar confianza, después de que el sindicato denunciara reiteradas violaciones a los acuerdos, pero el hecho de que se requiera un mecanismo jurídico para obligar al propio gobierno a cumplir, es ya de por sí una señal de desconfianza.
El riesgo mayor, como ha sido señalado, es que este esquema se convierta en un recurso dilatorio, pero si se incumple nuevamente el problema no solo quedará sin solución, sino que se trasladará al siguiente gobierno, reproduciendo la misma cadena de irresponsabilidad con que Peralta heredó el pasivo a Vizcaíno.
La experiencia reciente muestra que los compromisos con el Ipecol se han convertido en zona de sacrificio tan pronto como cambian las prioridades financieras o políticas del Ejecutivo.
Por eso, más que un anuncio triunfalista realizado conjuntamente por la mandataria y el dirigente del Sindicato de Trabajadores al Servicio del Gobierno del Estado, lo que el fideicomiso plantea es una prueba de fuego para el gobierno de Indira Vizcaíno, pues si falla quedará marcada como corresponsable de la crisis de pensiones, con el agravante de haber hecho exactamente lo que criticó.
La situación crítica del Ipecol ya no aguanta más simulaciones, por lo que si bien aplazar soluciones puede ser políticamente cómodo, financieramente es desastroso para los trabajadores, cuya paciencia está cada vez más cerca de los límites.