Colima, México, Avanzada (04/05/2018).- Pablo César de 16 años de edad estudia el tercer año de secundaria en Colima. Cuando estaba en el primer grado, un amigo le ofreció un cigarro de marihuana y al siguiente día otro, y otro, hasta que el directivo del plantel lo descubrió.
Recuerda que era un día de noviembre, durante el festejo de día de muertos en su escuela secundaria cuando en un descuido de los profesores y del director se fue al baño de hombres a fumar el cigarro que su compañero Anselmo le había obsequiado.
No contaba con que otros compañeros de su escuela lo denunciarían ante el director cuando quisieron ingresar al baño y descubrieron el olor que envolvía al lugar.
El día que lo descubrieron llamaron a sus padres y estuvieron a punto de suspenderlo de la escuela, después de mucho dialogo, y de firmar una carta compromiso lo remitieron a otra escuela secundaria, “ahí la cosa fue igual, me encontré con un amigo que tenía otro amigo que nos conseguía la marihuana y ya no la fumábamos en la escuela, esperábamos para salir e irnos al Jardín Corregidora donde fumábamos el cigarro”.
A su casa diario llegaba oloroso a “hierba”, así que sus padres decidieron internarlo en un Centro de Rehabilitación, “estaban hartos porque mi hermano el mayor es adicto y está en la cárcel porque robó”.
Pablo César refiere que jamás se planteó consumir drogas porque había visto lo que éstas le hicieron a su hermano mayor, “pero yo jamás le entré a los químicos, al foco y eso no, sólo a la marihuana y es que conseguir droga es fácil cuando sabes con quién ir”.
Para este joven estudiante de secundaria, quien trabaja como ayudante en un taller mecánico fue fácil dejar de consumir marihuana, “un día mis padres me dijeron que me meterían al albergue San José o algo así, que ahí me dejarían porque yo no les quería obedecer, y me llevaron al albergue, así que me entró miedo, no quería estar solo y decidí no fumar más”.
Cuando tomó la decisión de alejarse de la marihuana, Pablo César solicitó a sus padres que lo cambiarán nuevamente de escuela para no tener contacto con las personas que le proporcionaban el cigarro de marihuana, “y aquí estoy, en mi tercer escuela, y con varios amigos que siguen en el vicio pero yo estoy limpio y me va bien”.
El pasado 12 de abril, la presidenta de Centros de Integración Juvenil (CIJ) Kena Moreno advirtió que en Colima las edades para el consumo de droga estaban disminuyendo y dijo que el 40 por ciento de las personas que atendieron en la entidad, tenían entre 10 y 14 años de edad.